¿QUIÉN SOY?




Este es el blog de MANUEL BUENDÍA BERCEDO. Pretendo mostrar una propuesta profesional y particular acerca de la Igualdad de Género y las Masculinidades. Veremos algunas respuestas a la pregunta anterior pero sobre todo, haremos muchas más preguntas para invitar o implicar a otros hombres en la Igualdad.



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lunes, 29 de octubre de 2018

¿Hay que tener huevos para suicidarse?



   
¿La vida es “sagrada”? Si respondemos que sí, estamos invocando a las creencias religiosas, o espirituales de cada cual, y no es el enfoque que hoy quiero darle.

Somos vida y todo circula en torno a ella.

Si una persona se “quita libremente de en medio”, ¿quién soy yo para enjuiciarle? Nadie. El sociólogo Juan Carlos Pérez, en su libro “la mirada del suicida” anuncia que el propio debate en sí es un tabú y reflexiona sobre el “derecho a disponer de nuestra muerte como de nuestra vida”. En principio suena lógico.


Pero en este momento, lo que me interesa es responsabilizarme con lo que está detrás de la palabra “libertad” en estos casos.

A modo de simil, mucha gente enfoca el debate de la “elección libre o no de la prostitución”, con la intención estratégica de abolir o regular. Quienes apuestan por lo segundo están empeñadas en separar "prostitución" de "trata". Para mí es un continuo. La frontera es tan tenue que es imperceptible. Es imprescindible aplicar miradas holísticas (Género/Clase/Etnia/Edad/Inmigración...).

En este blog nos hemos preocupado de las razones por las cuales muchas mujeres “creen” que la prostitución es el único camino que les queda. Sin embargo la razón es que son mujeres pobres, inmigrantes, vulnerables en una sociedad hipócrita y patriarcal donde la mayoría de los hombres se han creído una forma machista y egoísta de su sexualidad, y  un grupo algo más pequeño creen tener el derecho a comprarlo todo, incluido el cuerpo de las mujeres. No hay libertad realmente.
Pues bien:

La perspectiva de género y las masculinidades es transversal a todo, también al suicidio.

Por eso, al igual que en el otro caso, me voy a fijar en algunas razones por las cuales las personas que se suicidan "creen" que no tienen otro camino. Voy a resumir mucho.

Estimamos que hay en España entre 4500 y 5000 suicidios al año.

Una media de 78% de los cuales son hombres. Un 22% son mujeres. Esto es otra brecha de género. Sin embargo, la muerte natural es paritaria.

Aunque la esperanza de vida sea mayor en las mujeres, y ellas mueran con más años, tarde o temprano moriremos todos y todas, por lo que vemos 50%/50% si desagregamos por sexo ¿Se entiende?

En el suicidio no ocurre eso, ¿por qué?




El padre de la sociología, Emile Durkheim, escribió una obra clásica e imprescindible, genial, con más de cien años de antigüedad,  llamada “El suicidio”.  Merecería un ensayo con perspectiva de género  sus 350 páginas.

Sólo diré que en multitud de aspectos llegó muy lejos, con intuiciones muy brillantes. Parece mentira todas las tablas que aporta, en el siglo XIX, con cifras desagregadas por sexos, combinadas para múltiples variables.

Demostró que el “hecho social” y la cultura son el campo principal.
Él define el suicidio como “todo caso de muerte que resulte, directa o indirectamente, de un acto, positivo o negativo, realizado por la víctima misma, a sabiendas del resultado”.

Resalto 7  “perlas” del propio Durkheim:

1-“La tasa femenina de suicidios en domingo se eleva algo, pues es cuando las mujeres salen del retiro en el que están el resto de la semana con sus labores domésticas y participan un poco en la vida en común”.

2-“Si existiese un determinismo orgánico/psíquico de origen hereditario que predispusiera a los seres humanos a matarse, debería influir aproximadamente igual en ambos sexos” (…) ¿Sería posible que las mujeres heredaran la tendencia pero fuera neutralizado por las condiciones sociales propias del sexo femenino? Hemos visto que en todos los países del mundo se suicidan menos mujeres que hombres.También es cierto que reciben menos instrucción”. (Sistema sexo/género).

3-“la tendencia al suicidio de las mujeres se aproxima más a la de los varones cuando se casan. Aunque la mujer no pierde al casarse, sí gana menos que el marido (…) Él se suicida más cuando es solterón o le abandonan”. Los hijos atan al viudo y pierde el equilibrio al cumplir la doble tarea para la que no está preparado”. (Corresponsabilidad de las tareas domésticas en el matrimonio).

4-“Las mujeres casadas sin hijos, en Francia, se suicidan el doble que las solteras de la misma edad”. (Influencia de la maternidad).

5-“La mujer pone tanta frialdad en reincidir en las segundas nupcias como ardor pone el hombre”. (Acerca de la gestión del sufrimiento).

6-“El hombre es el jefe de la familia que la protege (…) y mantiene la norma moral. A menudo “mata antes de matarse”. El estado de exacerbación en el que se encuentra, para aliviarse necesita dos víctimas. Se suicida después de poner las cosas en orden”.

En este punto hace alusión a los suicidios de maridos después de asesinar a su pareja (violencia de género). En las estadísticas actuales aparte de incluir este puñado de hombres, están quienes poseen una idea tradicional del honor, o quienes usan la violencia como herramienta vital. Todos estos casos suelen estár impregnados por estereotipos machistas, pero hay que saber verlo.

7-“Las penas no curarán el mal de raíz. Si hemos renunciado a prohibir legalmente el suicidio, es porque no sentimos del todo su inmoralidad, nos repugna menos que en otros tiempos”.

La evolución histórica del suicidio como  “estigma” ha discurrido desde el “pecado” hasta el “crimen”, pero el que “ya no lo sean” para la mayoría, no implica que un tema tan importante siga siendo algo tan poco tratado. Esto está conectado con la eutanasia, pero hoy esta puerta tampoco la voy a abrir.

No he querido destacar del libro, la misoginia de Durkheim, ni la falta de cuestionamiento de los estereotipos o roles sociales, propios de la época, muchos de los cuales aún persisten. Sin embargo he querido destacar el contexto (social y cultural) de crisis emocional en el que discurre el suicidio, las relaciones de pareja (relaciones de género), y el papel clave de las familias. Este blog sobre masculinidades desarrolla tanto la inteligencia emocional y habilidades sociales de los hombres, las relaciones de género, como  los diversos tipos de familias del siglo XXI, todo ello influye actualmente en las causas del suicidio.


El contexto social en ambientes de guerra lo condiciona todo. 

Recordemos que en el siglo XIX y el XX, la guerra marcaba los tiempos. Durkheim trata sobre los suicidios entre soldados, tanto por anomia o abatimiento moral como por impulsos “heroicos”.

Únicamente iban los  hombres al frente y el resto de la vida cotidiana quedaba muy marcada por una división sexual que hay también que analizar. El acceso de las mujeres al ejército y a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y la ruptura de todo tipo de "techos de cristal" tienen una importancia compleja y profunda en todo tipo de actitudes.

Trayendo a Durkheim he querido destacar y valorarle que tuviera en cuenta la variable sexo y sus concreciones sociales, junto a todas las demás variables, muy adelantado a su tiempo. Hoy en día la perspectiva de género (p.g.) sigue ausente en la mayoría de los análisis.

Actualmente los países ricos tienen más tasa de suicidios que en aquellos países envueltos en el hambre y las guerras actuales.

A menudo la depresión subyace en las causas del suicidio como nos advierte la psiquiatra Rosa Catalán. Es imprescindible hacer también p.g.

Los transtornos depresivos están más diagnosticados en mujeres en una proporción de dos a uno. Pero no deberíamos pasar por alto que la mayor tasa de consumo de alcohol en los hombres es una variante “generizada” que no suele aparecer en las estadísticas sobre depresión. Están camufladas.

La mayoría de las razones que se dan tanto para la depresión como para el suicidio, están relacionadas con la presión que hombres y mujeres hacen sobre lo que se espera de ellos y ellas por el hecho de ser hombres o mujeres ¿Se entiende?



La OMS (Organización Mundial de la Salud) calificó el suicidio como una “urgencia de salud pública”.

Hay falta de tiempo en la asistencia primaria para diagnosticar con precisión, e intuir las causas, sobre todo en personas de edad avanzada.

La soledad, la viudedad, y padecer enfermedades terminales son los tres factores “de riesgo”, decisivos, entre las personas mayores de 65 años.

Todas las  situaciones tienen múltiples connotaciones de género (como ya he mostrado que  intuía Durkheim sin explicarlo como lo hacemos ahora).

Las patologías de salud mental representan el 5% del gasto sanitario en España, según la siquiatra Rosa Molina, mientras que la media europea es del 13%. Invertir en este tema ahorraría otros costes sanitarios, pero sería preciso hacerlo con p.g.


Según Catalán el abuso sexual durante la infancia es un factor muy importante en el caso de suicidio de muchas mujeres debido a las múltiples secuelas psicológicas. Supone un porcentaje muy alto de ese 22%.

No olvidemos que aquellos hombres que también se suicidan por las diversas secuelas al haber sido abusados sexualmente de niños, los agresores  fueron  otros hombres. No hay mujeres que abusen sexualmente de niños.

En este punto vuelvo a recordar una idea que aparece en este blog recurrentemente. El debate Naturaleza/Cultura. Hay personas que tienen la tentación de calmar el “picor cognitivo” en la biología (determinismo biológico), en ese caso la culpa la tiene la testosterona; o en la genética, la culpa la tiene el cromosoma Y (determinismo genético). Me gustaría que se dieran cuenta de que haciendo eso, ejercen una acción política sin querer. Cierran el debate. Zanjan el problema y simplemente quitan su “picor” o curiosidad, si alguna vez la tuvieron.

Sin embargo en este blog pedimos trabajar o, educar(nos), qué tipo de hombre, padre, trabajador, etc  quiero ser. Somos hombres “en construcción” en todas las facetas, en las conductas sexuales o “cuando nos tiramos de un puente”. Nuestro destino como hombres NO es únicamente el modelo tradicional machista.

También hay muchos suicidios “enmascarados” en los accidentes de tráfico y que no "engordan las estadísticas". Hay que hacer p.g. también, tanto en la gestión de los riesgos, las actitudes al volante, etc etc Esta puerta hoy no la abro.

En este punto hay otra segunda tentación, que sirve para  zanjar el debate y hacer de resistencia. Igualmente genera un comentario recurrente en este blog. La tentación es decir: “no quiero hablar de hombres ni mujeres, sino de personas. Todas somos personas”.

Estaría yo de acuerdo, pero hemos de evitar caer en la trampa. Hemos de asegurar previamente que hablamos de un caso 50%/50%, como en la muerte natural, como dije antes, o por poner otro ejemplo en la terminal del aeropuerto de Barajas, donde en una muestra particular, haciendo trabajo de campo, me salió 52% de mujeres y 48% de hombres, lo que demuestra que “viajar en España” es paritario (en países árabes no ocurre eso).

En esos dos casos yo también hablo de personas sin poner pegas. PERO, hacerlo donde hay brecha de género es como “barrer debajo de la alfombra”, y significa dos cosas: por un lado IGNORANCIA, más o menos consciente, o por otro RESISTENCIA POLÍTICA ANTI-IGUALDAD ¿Me expliqué?

Los hombres parecen más sensibles a factores “exógenos” como la pérdida de empleo, a la hora de quitarse la vida. 

Muchas lectoras ya intuyen que vamos a resaltar que el sistema patriarcal ha socializado a los varones como principales o exclusivos “proveedores” de la familia. Si hemos sido educados como burros de carga, y 
se nos valora por el nivel de ingresos, o el prestigio social de tal o cual profesión, ¿cómo no va a caer la autoestima, o amenazar la idea que tenemos de nuestra propia masculinidad cuando estamos envueltos en un ERE?

El desempleo supone una conmoción. Muchos no reaccionan readaptándose de nuevo a las tareas, ni enfrentándose bien a los nuevos conflictos.

La crisis económica produjo “picos de suicidios” y fue analizado múltiplemente en los medios de comunicación pero no se hizo p.g. Hay que poner la lupa en los múltiples factores “generizados” que hay. Tenemos demasiado incrustado que los hombres sin recursos no valen para nada y no les queda más remedio que suicidarse si no tienen valor para robar o pedir ayuda. Incluso suicidarse puede pasar por un acto honorable.



¡Ellos es normal que se suiciden, a ellas siempre les queda la prostitución!, escuché decir a un empresario muy machista.

¡No tiene huevos ni para suicidarse!
Escuché eso otra vez. Vemos que al mismo tiempo, suicidarse se ha interpretado muchas veces como una cobardía, como una falta de valor para seguir viviendo ¿Veis el sesgo de género en todos estos comentarios? Los estereotipos de género respecto al valor, o el sexismo del lenguaje acerca de las cualidades que podemos atribuir a "dichas gónadas" forman parte de nuestra cultura. Haciendo un juego de palabras con el título, parece que ese 78% indica que es más probable que una persona se suicide "si tiene huevos".


Cobra especial importancia el apartado del suicidio en los adolescentes. 

También habría mucho que decir al hacer p.g.


¿Acaso no os parece importante valorar y diferenciar si el chico ha recibido acoso escolar por “blandito”, “cobarde”, “tartamudo”, “mariquita”, u otras masculinidades no hegemónicas, y por eso se suicida, o la chica  por “fea”, “gorda” o por el chantaje que le hace su novio al colgar en internet unas fotos de ella sin ropa? ¿Veis la perspectiva de género en estos ejemplos?


Supongo que en este punto nadie diría que ese hombre desempleado o la chica “sex-torsionada” se suicidan libremente, ¿verdad? ¿Y veis los rasgos de género?

El control social del grupo es muy fuerte, y es normal que imitemos en general la conducta de "nuestros iguales". Muy probablemente las “neuronas espejo” influyan en las conductas imitativas entre los jóvenes, por saberse de la misma generación, y entre chicos o entre chicas, o bien las actitudes racistas por empatía hacia quien tiene el mismo color de piel (con la repulsa al extraño añadida), o las maneras diferentes en las que hombres y mujeres se suicidan. Es muy difícil que una mujer se ahorque, por poner un ejemplo.

Para terminar, observo demasiada violencia en la mente de niños y adolescentes (varones), en los medios de comunicación , los videojuegos, etc El suicidio tiene un componente de violencia hacia sí mismo que no deberíamos pasar por alto.

Las mujeres y los hombres hemos aprendido a hacerlo de diferente manera. Hay muchas formas de suicidarse lentamente, crónicamente. Esto también nos interesa aquí.

Las mujeres se suicidan menos pero las que lo hacen suelen presentar la doble victimización propia de las desigualdades de género. Hay varios casos en los que se ven involucradas con sus bebés, por ejemplo.

En el "suicidio ampliado", el "suicidio por compasión", o el "suicidio colectivo" por nombrar otros casos, también es necesario abrir la lupa de la p.de g.

En cada conducta nos pesa la presión que recibimos de cómo percibimos que  tienen que ser un hombre o una mujer.

Hoy propongo que lo tengamos en cuenta también en lo que cada cual necesita para encontrarle un sentido a la vida.

Unas relaciones igualitarias, respetando la diversidad y en unos niveles de mayor libertad y autonomía personal nos permitirán un mayor bienestar.


P. D.: En la elaboración de esta entrada he tenido en cuenta una aportación equilibrada de expertos y expertas. 

viernes, 28 de septiembre de 2018

Una aldea en Kenia constituida únicamente por mujeres: Umoja


Periodistas como Nicole Thibon y numerosas antropólogas han descrito un “experimento social”, que es un oasis libre de “desigualdades de género”, en el corazón de África: la aldea UMOJA. Está en una colina próxima a la Reserva Nacional de Samburu, a 400 km al norte de Nairobi, la capital de Kenia.

Este blog es de “masculinidades feministas”, por lo cual me gustaría contribuir a la reflexión crítica entre hombres  sobre la necesaria pérdida de privilegios por el mero hecho de serlo. Muchos somos aspirantes a hombres igualitarios en el siglo XXI, por lo que deberíamos observar con expectante ilusión experiencias como esta.

Umoja en Swahili quiere decir “unidad”. Rebecca Lolosoli  es la matriarca que lo fundó en 1999 con otras 15 mujeres impidiendo (en principio) el acceso de ningún hombre a la aldea.
Las mujeres en Samburo no tienen derechos, no pueden poseer tierras con facilidad (con esfuerzo las tierras de Umoja sí las han podido comprar colectivamente), las chicas no suelen estudiar, ni poseer empleos con independencia económica. Rebecca lo intentó con sus estudios de enfermería.

Pues bien, denunció que todas ellas fueron múltiplemente  violadas por parte de soldados británicos en la década de los 90. Ya hemos hablado otras veces de “las conductas machistas y patriarcales” de “diversos funcionarios blancos”, o de ONGs, en países pobres donde supuestamente han ido para “ayudar”. Parece como si la cooperación y el desarrollo no tuviera nada que ver con “la sexualidad” de sus agentes.

Culturalmente, las mujeres violadas son repudiadas por sus maridos por vergüenza porque no las supieron “proteger” y resultan rechazadas “por toda la comunidad” (es una constante patriarcal el culpabilizar a las víctimas). Rebecca misma fue apaleada por su marido cuando se enteró de la noticia.

Rebecca Lolosoli hizo un trabajo de pedagogía de género y de  captación de mujeres, explicándoles sus derechos, para que rechazaran  todo tipo de relación sexual con hombres violentos o polígamos.

Umoja significó simbólicamente un lugar seguro para todas ellas y también para viudas sin recursos, mujeres o niñas víctimas de matrimonios forzosos, mujeres (o niñas) tratadas con fines de explotación sexual, otras libres de la ablación femenina, la violencia en el ámbito de la pareja, etc. En Umoja pueden criar y educar a sus hijos e hijas como ellas quieren, escolarizarlas a todas y vivir independientes de los hombres.

Han pasado 18 años y el oasis sigue creciendo. Según la periodista Julie Bindel, publicado en el diario británico The Guardian, pasan ya de la cincuentena, y entre todas conviven con más de 200 hijos e hijas.

¿Se puede vivir sin hombres? Sí y No, no se trata de eso. Se puede vivir en paz sin malos tratos. La clave está en el modelo de sociedad y “la gestión del macro y del micropoder”. Toda sociedad, lo sepa o no conscientemente, convive con las reglas del juego que de una u otra manera legitiman social y culturalmente (queda incluido lo político, económico, etc en un holístico concepto antropológico de cultura, como siempre decimos).

En este ejemplo (laboratorio social Umoja) se ha puesto el foco en la “perspectiva de género”, en una cosmovisión desde la subjetividad femenina. Otros modelos no lo tienen en cuenta y este sí, podemos decir que “empiezan de cero por ahí”, continúan manteniéndolo en el centro, en la corriente principal, con sus propias leyes, reglas, normas, pedagogías…

Las mujeres son libres de llegar e irse cuando quieran. En 1995, un grupo de ellas abandonó Umoja para crear otra comunidad (Nachami Women Group). El modelo es replicable con múltiples variantes. La mujer de Samburo (africana en general) ha sabido realizar todas las tareas, por lo cual su “autonomía” estaba asegurada, solo que en este caso, ese trabajo queda socialmente reconocido.



Como podíamos imaginarnos, este oasis libre de patriarcado es un lugar económicamente viable y próspero, razonablemente feliz. Una sociedad con menos “patriarcado” es más eficaz per se, eso sin contar con los “otros costes habitualmente invisibles o imponderados” de dolor social  y violencia hacia las mujeres.  Esto es otra clave: la equidad es rentable.

Tienen pequeños negocios de artesanía, ropas étnicas, joyas, adornos,  cultivan productos de autoabastecimiento, y regentan un alojamiento para turistas que visitan la vecina Reserva Nacional de Samburu, y les cobran entrada a la aldea. Con los beneficios que obtienen han repoblado la zona de arbolado. La sensibilidad ecológica va pareja y Kenia sin duda posee una gran biodiversidad.

Un punto de riesgo y seguridad a la vez puede ser que se ha convertido en un “destino turístico exótico”. No hay turista extranjero que no vaya a hacer fotos y comprar la artesanía que ellas fabrican. La sociedad global, posmoderna y cínica, hace que tanto el gobierno de Kenia como las organizaciones internacionales favorezcan la supervivencia de estas aldeas, mientras sigan teniendo el estigma de “la excepción”. Veremos qué pasa dentro de unos años si cunde el ejemplo.


Recibieron durante años muchos ataques de “los hombres de las aldeas vecinas”, hubo resistencias, pero no de todos (luego veremos). El hombre de Samburo duerme todo lo que puede (cuando no caza), juega con sus amigos en lugares exclusivos para ellos, y reclama de las mujeres la mayoría de las tareas, que les tengan la comida preparada y “los favores sexuales”. Cuando un hombre muere sin haber hecho testamento, algo bastante habitual, sus tierras, posesiones y ganado pasan a regirse por la “ley consuetudinaria del grupo” controlado por el consejo de “hombres ancianos” que toman las decisiones, bajo el árbol más viejo,  mientras las mujeres esperan lejos de la reunión. La mayoría tiene tres o cuatro esposas, las que “pueden mantener”.

No perdamos de vista (en general), que el respeto a la ley consuetudinaria de cada etnia, por parte de las leyes oficiales de los Estados-Nación poscoloniales, es un terreno positivo por completar y debatir.

Por tanto, es completamente lógico que Umoja supusiera un problema para muchos hombres. Es un "mal ejemplo para las demás mujeres" y una amenaza a “su virilidad”. Ellos se resisten apelando a la tradición y la cultura. Un refrán dice: “…el hombre es la cabeza y la mujer es el cuello en el que se apoya. Un hombre no puede consentir recibir consejos de su cuello”.

Quiero creer que no es casualidad que fue en el 2000 cuando se aprobó la famosa resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre el papel de las mujeres en la construcción de la paz  (ver Resolución 1325). Hay más sensibilidad a nivel internacional.

No es momento de explicar el riesgo de las acciones de secuestros de niñas por parte de las milicias islamistas Al-Shabab, apoyadas desde Somalia (Guerra religiosa). Ni de las guerras étnicas entre los Kikuyu representados por Mwai Kibaki (Coalición Nacional Arco Iris) y sus escándalos de corrupción cuando ha gobernado, y los violentos enfrentamientos con la etnia Luo de Raila Odinga, los golpes de Estado, y los múltiples intentos de reforma de la Constitución, o el nuevo presidente Uhuru Kenyatta, hijo del primer presidente del país representante de una élite.

Umoja ha supervivido (de momento) a todo ello.

Querido amigo, aspirante a hombre igualitario del siglo XXI, te pido en este punto que no caigas en un etnocentrismo ramplón. El patriarcado es universal y en mayor o menor grado, hemos de saber leer los privilegios y las actitudes machistas en nuestros entornos. Hay un “neopatriarcado” bien incrustado en nuestras sociedades supuestamente igualitarias.



La matriarca Rebecca Lolosoli es muy reconocida internacionalmente pero no es única, ya que cuidan el liderazgo de otras mujeres, trabajan sus derechos, la igualdad de género y la prevención de la violencia. Han creado un centro cultural y una escuela. Vienen mujeres de toda Kenia en busca de ayuda o consejos.

Termino con lo específico para este blog. Aunque en teoría está “prohibido” el acceso a los hombres (hemos entendido que lo importante es el modelo social y la gestión del poder y el control), otros hombres seleccionados, que están queriendo aprender y que asumen las nuevas reglas, pululan en torno a la aldea.

¡No odian a los hombres! Suelen repetir. No les guardan rencor en general. Afirman que de momento ninguna desea vivir en pareja, ya que no están preparadas, pero tienen relaciones sexuales “discretas” (sin compromiso), con algunos que visitan sus cabañas, comparten actividades, pero siempre con las condiciones que ponen ellas. 

De hecho la mayoría de las mujeres han tenido varias criaturas de diversos hombres, hasta 200 que juegan tranquilamente en la comunidad. La maternidad es muy importante para la mujer de Samburo, lo era antes, y también lo es para las que “están más empoderadas”. Son más conscientes de la propia sexualidad, el control de las emociones y el deseo porque han trabajado en ello. Saben lo que quieren.

Seguro que tú, querido amigo igualitario del siglo XXI, tendrías ganas como yo de conversar con estos “hombres especiales”, o curiosidad de cómo piensan.

¿Han aceptado las “nuevas reglas del juego” o simplemente se dejan hacer? Algunos probablemente estarán ya  dispuestos  o preparados para implicarse algo más en la educación y cuidados de los hijos e hijas. A ser padre también se aprende. Todavía es pronto. La inercia de siglos no cambia tan fácilmente.

También hay otros hombres que  están siendo contratados para el pastoreo y otras formas de trabajo manual. El rol de asalariado es fácilmente acotable. Imagino que estén debatiendo (a su modo) sobre estereotipos, repartos de roles y tareas por sexo, o el riesgo de “volver a las andadas” y ser víctimas de algún abuso o violación por algunos de estos hombres. Tendrán que ir solucionando los nuevos conflictos. La policía y las autoridades locales parece que le han visto el interés.

Han pasado 18 años y a los hijos varones no les expulsan, siguen viviendo con ellas. Han crecido y ya son hombres casi adultos, y educados “de una manera diferente” con mayor equidad entre hombres y mujeres ¿Servirá la siembra que han hecho? Uno de ellos incluso ya es universitario. Las hijas han podido estudiar si quieren, y no han sido casadas a la fuerza.

Hay modelos parecidos en otros países. La ciudad de las mujeres de Turbaco, cerca de Cartagena en Colombia, un grupo de mujeres construyó un barrio con sus propias manos, con las casas pintadas de colores y una gestión de cooperativa que también sirve de faro para otras muchas iniciativas. (La foto es del incendio intencionado que sufrieron hace unos meses en la casa común).

¿Verdad que tu también amigo aspirante a hombre igualitario del siglo XXI estarías dispuesto a "asumir las reglas" y vivir en escenarios así, incluso aportando, sumando, con buenas prácticas, hacia una nueva masculinidad igualitaria en espacios mixtos?




sábado, 16 de mayo de 2015

Un guardia civil, un militar y una mujer



Un guardia civil, un militar y una mujer

Es urgente incluir el manejo de las masculinidades en los discursos que explican la realidad. Si te preguntas qué es eso, verás que es muy fácil si tú quieres.

Es posible que seas hombre o que aspires a serlo de alguna manera. Tal vez estás desorientado sobre qué puede significar eso hoy en día, incluso quizá opines en tu interior que habría que cambiarlo todo, incluida la propia categoría hombre.

En cualquier caso, quizá el tema te preocupa y observas que no se habla de ello como a ti te gustaría o bien compruebas que casi todo se da por hecho y no te queda margen. Te voy a invitar a abrir los debates y  hablar de ello en contra del orden social. Dicho orden social a menudo es poderoso y explícito pero la mayoría de las veces se oculta y parece muy difícil conocer por qué ocurren las cosas.

Hay una anécdota muy conocida sobre la segunda guerra mundial. En los meses previos al conflicto armado se respiraba una intolerancia social y estructural hacia cualquier minoría, o mayoría que no fuera la dominante. Una persona le comentaba a otra que iban a detener y quizá asesinar a judíos, gitanos, panaderos y minusválidos, por poner un ejemplo. La persona que estaba escuchando quiso saber o entender únicamente por qué a los panaderos. A los demás ya lo entendía sin necesidad de explicarlo, ni decir nada.

Esa persona sabía sin nombrarlo que era lógico que fueran perseguidos los otros tres. Hoy por hoy,  eso de lo que sabemos todo el mundo y permanece oculto, es el machismo generalizado, el estructural (heteropatriarcado) y la suma de los machismos cotidianos personales. 

En este blog no ocurre eso. Esta cuestión es la específica de este blog. Quienes lo han leido con cierta frecuencia, espero que lo reconozcan.

Lo oculto, que sabemos muy bien porque todos y todas hemos sido socializados y socializadas en él, es la visión del mundo androcéntrica, donde lo masculino hegemónico sigue siendo la vara de medir. Hoy en día es el patriarcado lo que se pretende ocultar en situaciones de una cínica apariencia de Igualdad ¿Se entendió?

Con una perspectiva integral de género, haciendo un ejercicio de holismo (todo lo amplio posible), hoy tenemos que pensar también en las mujeres judías y sus derechos individuales y colectivos, en las mujeres gitanas y todo lo que viven en su cotidianidad respecto a la Igualdad con los hombres gitanos, a las mujeres panaderas por cómo corresponsabilizan con sus parejas (si las tienen) en las tareas domésticas; el Plan de Igualdad de su empresa, los permisos de maternidad, si cobran lo mismo que los hombres panaderos, o en definitiva cómo demonios pueden conciliar la vida personal, familiar, y laboral con el horario que tienen.

Se puede enriquecer mucho más. Las mujeres con discapacidad sufren dobles o triples discriminaciones, o cualquiera si es negra o lesbiana. Hoy es necesario visibilizar todo esto. Es la visión violeta o feminista de la realidad.

Pero añadimos más. Es urgente además incluir en el discurso de todas las personas el enfoque de las masculinidades. Los hombres tenemos que trabajarnos nuestra propia masculinidad con toda su infinita pluralidad y diversidad. Hacernos la pregunta de qué tipo de hombre quiero ser y conocerla bien. Tenemos que saber cuál es el modelo hegemónico, tradicional o patriarcal y optar por salirnos de él o no, sin excusa ni omisión. Tenemos que preguntarnos qué se espera de mí como hombre y construir-nos a medida, y además conocer, visibilizar las desigualdades, y todo lo anteriormente escrito y hacérnoslo significativo, saber que es cosa nuestra, fijarnos en los privilegios y reconocerlos o rechazarlos, conocer los malos tratos y la violencia de género y no mirar para otro lado.

Entender la anécdota bien me va a servir para lo siguiente.


En la prensa leí hace unos meses un titular sobre la redada policial acaecida en España acerca del asesinato de un hincha de fútbol. 

Literalmente decía que de las decenas de personas detenidas se encontraban un guardia civil, un militar y una mujer ¿Y una mujer por qué?

Deduzco, o quiero pensar que los dos primeros, el guardia civil y el militar,  eran hombres, y damos por hecho que lo sean. Aunque la incorporación de las mujeres a estos cuerpos ya tienen una antiguedad de veinticinco años, sin embargo sigue habiendo pocas.


Sin duda es gravísimo que dos profesionales de la seguridad nacional sean unos energúmenos cuando se reúnen con otros hombres en horas de ocio y juergas. (Tema principal, o asunto específico, de masculinidades).

El que haya una mujer entre los que montan bronca  choca porque damos por hecho que la violencia es lo esencial en los hombres. El modelo hegemónico y sus militantes  no se cuestiona otra cosa. Utiliza ese esencialismo masculino de la violencia para perpetuar esa manera de entender las relaciones entre seres humanos, premiar y estimular la agencia de los más agresivos, y sólo de esos.

Es urgente incluir el discurso de las masculinidades para observar la realidad.

Hay que incluir políticas de Igualdad dirigidas a hombres, o bien transversalizar todas las políticas con perspectiva de género y masculinidades.

Visto así resulta más fácil entender y atender a las diversas masculinidades tóxicas. Apartar "la poca o mucha identidal individual" un domingo por la tarde y comportarse como masa agresiva en torno al fútbol, y llegar al punto de linchar a un hincha contrario, es un buen ejemplo de lo que estoy hablando, que exige atender el estudio del caso con estas claves y la intervención de profesionales especializados.

Siempre que haya más hombres que mujeres (al revés también nos interesará según el caso y la cosa) hemos de preguntarnos  cómo aprendieron a serlo, y qué ingredientes intervienen en la relacionalidad entre ellos. EDUCACIÓN EN MASCULINIDAD.

Soy partidiario de no echarle la culpa a los medios de comunicación, prensa o tv, ni a la publicidad, del desorden o las lagunas de mi cabeza o cosmovisión. La socialización es multifactorial.

Hay mil lógicas que influyen en la identidad. La categoría mujer, en abstracto no dice nada. Hemos visto que la mujer panadera o una mujer en Bangladesh, pueden tener poco en común, y son múltiples mujeres a la vez cada una.


La socialidad relacional se construye también en base a la semejanza. En este caso del fútbol les agrupa ser hinchas con ganas de añadir emociones extra, y dejarse llevar por un conjunto de prácticas aprendidas y practicadas, y en el caso de "la mujer"también coincide (presuntamente) en ese aspecto. Si hablaramos con ella conoceríamos más.

Lo más importante en este caso es caer en la cuenta de los estereotipos o etiquetas (simplificación de la realidad), que utilizamos y además subliminalmente, es decir, lo tenemos interiorizado de tal manera que ni siquiera lo nombramos, lo damos por hecho (judíos, gitanos y panaderos). En la noticia ser policía, militar, o guardia civil resulta chocante porque se supone que la mayoría de los sujetos, en el dilema entre "potencial hombre energúmeno futbolil" y "profesional de protección pública", la mayoría se inclinan por lo segundo salvo las excepciones de la noticia. Y la mujer choca porque el patriarcado nos ha vencido. Tenemos asumido que los hombres somos violentos por naturaleza, y no. Se aprende todo. La violencia se aprende. El machismo lleva mucho tiempo y esfuerzo aprenderlo. (Es posible que su contrario no cueste tanto, prueba a soltar lastre).

A los genes (cromosoma Y), y las hormonas  (testosterona...) hay que enseñarles a expresarse, educarles, socializarles, no actúan en abstracto.

¿Os imagináis "todas las miles de horas de estudio" que supone un domingo tras otro, los álbumes de cromos cuando niños, partidos por la televisión, ir al campo con papá, tertulias... eso en cuanto al fútbol.

Respecto a la violencia lo mismo: pistolas y juguetes bélicos desde niños, peleas en el patio del colegio para "medirnos la fuerza inter pares"... 


Pienso que únicamente así entenderemos algo, (por poner otro ejemplo), cuando veamos que un joven sin empleo o miles se van a la guerra de Siria porque hay acción, dinero y chicas…