¿QUIÉN SOY?




Este es el blog de MANUEL BUENDÍA BERCEDO. Pretendo mostrar una propuesta profesional y particular acerca de la Igualdad de Género y las Masculinidades. Veremos algunas respuestas a la pregunta anterior pero sobre todo, haremos muchas más preguntas para invitar o implicar a otros hombres en la Igualdad.



martes, 27 de febrero de 2018

Las Marzas, la decapitación de gallos, y mi miedo a ponerme delante de una vaquilla

Confieso que me decepcioné a mi mismo cuando con 15 años  no me  atreví a correr delante de una vaquilla en las fiestas de un pueblo de Aragón. Pero eso os lo cuento después.


Antes hago dos preguntas:

¿Las Violaciones de mujeres en manada  o las peleas alrededor de los campos de fútbol son síntomas de las identidades masculinas tóxicas y/o de los estilos de masculinidad que se concretan en las pertenencias a los grupos? ¿Tiene algo que ver con la respuesta de cada hombre, con el posicionamiento individual y colectivo de cada padre, amigo, hijo, esposo, compañero de trabajo, amante?

La Igualdad de género, o Igualdad efectiva y real entre mujeres y hombres es un modelo UTÓPICO al que aspiramos o decimos aspirar como sociedad. Estamos A MITAD DE CAMINO, en ese continuum, o proceso ¿Tiene algo que ver el estilo de masculinidad que cada cual expresamos HOY con la interpretación que hacemos del nivel de equidad de género que existe HOY, el lugar en el que creemos estar en dicho proceso?

Por supuesto. Es palmaria la respuesta, claro que SI. La Revolución feminista, en todas sus formas y expresiones, tácitas o explícitas, tarde o temprano nos obligarán a reposicionarnos como hombres, y modificarán aunque no queramos, nuestra conducta y cosmovisión. Quizá nos uniremos muchos y seguro que otros tantos se resistirán en diferentes grados. Pero hay que aprender a verlo. Sin el esquema mental apropiado no se puede entender.


Hay categorías de análisis que son normalmente invisibles ( o invisibilizadas adrede)  y que en este blog son principales recurrentemente:

1- La perspectiva de género
2- La construcción de las masculinidades y las feminidades. Esta forma de mirar la realidad no suele aparecer en los análisis y es mi responsabilidad el hacerlo.

Dicho de otro modo, hay que ser conscientes de cómo sacamos conclusiones políticas, sociales, o culturales (género), amparados falsamente, o haciendo trampas, con la excusa de la diferencia sexual, o de las diversidades biológicas (sexo).

Con la etnia, la edad, la clase, la orientación sexual… también hacemos eso, también hacemos trampas. Nos apoyamos en la pluralidad, la diversidad, la riqueza de matices y rasgos  que nos son ajenos para legitimar la discriminación, para justificar políticas de abuso, para inventarnos estructuras opresoras hacia las facciones que previamente decidimos que están en la parte inferior de la jerarquía, en cada una de las variables. Una mujer pobre, lesbiana, indígena, niña, se lleva "todas las papeletas".

1-LAS MARZAS


Es muy inspirador el trabajo del antropólogo Antonio Montesino, sobre “las Marzas: rituales de identidad y sociabilidad masculinas”.

 En él explica la SOCIEDAD DE MOZOS, típica de sociedades rurales donde se reúnen y preparan para “cantar las Marzas”.  Son Rituales de música y folk-Lore previos a la primavera y vinculados a un momento concreto del ciclo anual de la agricultura.  Dicha sociedad es un tipo de GRUPO DE EDAD Y GÉNERO, es decir, es un grupo informal de afiliación únicamente masculina, y está formada por los mozos de la comunidad que han cumplido 15-16 años (hasta los 25-30 según los casos) y pasan de las cuadrillas mixtas de chavales y chavalas a las unisexuales de los varones solteros.

Tiene cometidos sociales. Sirve para cimentar solidaridades entre ellos sobre los roles sociales, la ayuda en las tareas del campo,etc . Se retroalimentan posteriormente en “la taberna”, “el baile y búsqueda de pareja” y las “fiestas de la comarca”. Constituyen cuadrillas y comparsas. Expresan RITUALES DE ACOGIDA, DE INICIACIÓN a la masculinidad madura,  SON LOS RITOS DE PASO A LA EDAD ADULTA. Los mozos-solteros están en terreno de nadie, excluidos del poder, el matrimonio, y los bienes. (Todo entre comillas). Con su propia pedagogía  social y cultural, los mozos llegan al destino final, que es la aceptación como hombres con los valores adecuados, son admitidos en la comunidad.

Lo que parece evidente es que estas “fratrías masculinas” son un elemento principal colectivo en la construcción de la masculinidad, “entre iguales”. A mí me parece tan obvio que me cuesta entender por qué no se pone el foco aquí. Son rituales bonitos, interesantes. Otro día hablaremos más de la evolución de la fiesta, la incorporación de las mujeres, etc

Hablando con actuales presidentes de sociedades Marceras, se quejan de que la afición marcera en los niños ya se había conseguido en las últimas décadas, pero que no se continuaba en los jóvenes.

¡Hoy en día los mozos están en otras cosas!

¿No será otro síntoma de la crisis de la masculinidad que observamos hoy en día, y que tenemos reflexionado a medias? En otra época la tradición cumplía un cometido equilibrado, coherente, un reparto de tareas y roles asumido por todos los agentes, y hoy no hemos sabido aún adaptarlo a los nuevos tiempos con las demandas actuales, a otra “división sexual del trabajo”.

Y NO PODEMOS HACERLO SIN algo que repito en este blog hasta la saciedad, SIN  INCORPORAR PERSPECTIVA DE GÉNERO Y MASCULINIDADES COMO PRINCIPAL CATEGORÍA DE ANÁLISIS.

Comentábamos en la entrada de febrero del 2017 sobre el trabajo de Gunter Wagner acerca de los Bantúes de Kavirondo de Kenia  (Hermandades masculinas, Bantúes y machismos de andar por casa)” respecto al grupo de edad de dichos  guerreros. Hace unas pocas décadas realizaban batallas entre tribus cercanas, con sangre real y sus rituales correspondientes. Servía para la identidad masculina de los guerreros, y para afianzar el estatus social en la comunidad. Actualmente, quizá por la influencia de las misiones religiosas occidentales, o por la influencia de las Naciones Unidas en los Estados Nación Africanos, se están sustituyendo estas batallas reales con sangre  por “partidos de fútbol”.

¿Se sigue así la tradición, actualizada a los tiempos, o se traiciona? ¿Qué es exactamente lo que queremos conservar cuando conservamos una tradición?

2-LA DECAPITACIÓN DE GALLOS A MORDISCOS

Nos acercamos a diversos rituales de la primavera y el verano. Cada año son maltratados unos 60.000 animales en fiestas populares en España.

¿Por qué no desagregamos por sexos los sujetos de estos rituales? ¿Por qué no aplicamos perspectiva de género y enfoque de masculinidades?


En la web de la ANPBA (Asociación Nacional para el Bienestar Animal) aparece el logro colectivo de la “prohibición de la cuelga y decapitación de gallos vivos” en diversos municipios de Extremadura. (Sospecho que hay muchas mujeres en dicha asociación). Son ritos de iniciación a la masculinidad tradicional que consiste en colgar gallos vivos por las patas y matarlos a palos, o  arrancárles la cabeza a mordiscos o a tirones.

El sufrimiento animal es tan palmario que asociaciones protectoras de animales HOY NO LO PUEDEN TENER MUY DIFICIL PARA ERRADICAR estas conductas. Atrás quedó también la fiesta de la “cabra de Manganeses de la Polvorosa en Zamora, o la “pava de Cazalilla” en Jaén.
 
Pero quedan otras muchas como las corridas de cabras y carneros en Ceclavín que las llevan a la discoteca y las emborrachan con cubalibres, o los toros de Coria, el maltrato al burro de Pero Alto, el toro de la Vega, toro de San Juan, toros ensogados y enmaronados, toros embolados, los espantes de Puentesauco, los encierros por el campo, la suelta de patos de Sagunto, la carrera de burros de Areta, carruseles de ponis, etc, etc, etc

Hay miles de ejemplos donde se hacen alardes de la virilidad mediante la violencia hacia los animales.

En todas las fotos se ven a los mozos. No olvidemos que el gallo, el macho cabrío, el burro, o el toro son símbolos totémicos atávicos de los valores asociados  a  la fuerza, la sexualidad y la fertilidad masculina tradicionales.

Pido por favor aquí y ahora que no nos entretengamos en los debates sobre cada fiesta en particular, y mucho menos en la llamada “fiesta nacional” de las corridas de toros, ni siquiera en el maltrato animal per se,  sino en la perspectiva de género y los estilos de masculinidad.

Que cada rito sirva para cuestionarnos la identidad masculina, el estilo de masculinidad.

DICHO ESTILO ES EL QUE TRANSVERSALMENTE PONEMOS EN PRÁCTICA EN TODAS LAS CONDUCTAS, PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS COTIDIANOS.

Por eso es tan importante el desagregar por sexos todo. Por un lado para visibilizar dónde NO HAY AUN MUJERES y por qué, y también DÓNDE SÓLO SIGUE HABIENDO HOMBRES y por qué, y qué estilos expresan. Cuando hay alguna mujer que participa en estos actos tenemos también que hacernos muchas preguntas. Es muy importante la educación y la infancia.

La sociedad cambia. El que haya más mujeres Alcaldesas y Concejalas en multitud de pueblos hace que resulte más fácil  plantearnos qué tipo de sociedad queremos hoy, y se vote democráticamente hoy algo que hace cien años sería impensable. El empoderamiento y la capacidad de agencia de las mujeres en general y en particular, se expresa también en dejar de ser meras observadoras pasivas en los rituales y festejos.

La igualdad de género como continuum y la construcción de nuevas masculinidades y feminidades, o la re-actualización de las otras tradicionales viejas exigen un diálogo o debate  sincero, poniendo el foco en estas categorías que faltan.

3- SENTÍ MIEDO EN PONERME DELANTE DE UNA VAQUILLA

He hablado mucho en este blog de mi infancia y juventud. Recuerdo que defraudé a mis "amigos iguales" y lo que es peor,  me decepcioné a mi mismo como mozo aspirante a ser hombre valiente y guerrero.


Era un niño blando, miedoso, sensible y criado entre mujeres, que también le tenía miedo a “los matones de clase”. Cuando tuve  15 años, perdí otra oportunidad (una de tantas) de demostrarle a un "grupo de mozos", que tenía la valentía y el coraje que se esperaba de mí.

No me  atreví a correr delante de una vaquilla en las fiestas de un pueblo de Aragón.

Lo vi desde la barrera, con las chicas (como siempre). Estaba triste y me sentía defraudado conmigo mismo, decepcionado, avergonzado. Hoy lo recuerdo claramente así.

No quiero mezclarlo todo sino ayudar a la reflexión. No quiero "sacar de quicio", sino "cambiar de puerta, ampliarla, o cambiarla de sitio".

Al parecer, el debate actual sobre el descabezo del gallo en Albalá, del que hemos hablado antes se reduce en sustituir el gallo vivo por otro “muerto” o incluso de plástico 

¡¡¡ESTO ES TREMENDAMENTE INTERESANTE!!!

Es una demostración de los valores que la pedagogía sutil del patriarcado pone en marcha para transmitir una serie de valores (los de siempre) de una manera más sibilina, “adaptándose” a los tiempos a regañadientes,  con resistencias no explícitas. Así se cumple lo “políticamente correcto” pero sin cuestionar lo principal, sin cuestionar los estilos de masculinidad.

HOY ES NECESARIO CUESTIONARNOS QUÉ TIPO DE HOMBRE QUIERO SER Y POR QUÉ.

¿Para qué necesitamos entrenar performances arrancando cabezas de gallos de plástico?

El mismísimo antropólogo Pitt-Rivers respecto al toro de Coria dijo:
  
 “Los novios del pueblo tenían que dar prueba de su valor, es decir, de su virilidad, colocando una banderilla bordada por la novia, en la piel del toro”.

Se recoge lo que se siembra. Tenemos que ampliar la mirada y cuestionar nuestra masculinidad, ponerlo en el centro del discurso y proponer alternativas adaptadas. 



martes, 9 de enero de 2018

Navidad: las paradojas de la tradición y la comida- II parte


En la primera parte intentamos aportar un enfoque diferente a la Navidad. Resaltamos aspectos de la tradición, costumbres, las múltiples identidades y los “sentidos de pertenencia”.

Resaltamos rituales religiosos con perspectiva de género y un enfoque de masculinidades. 

Hablamos de las diversas emociones negativas,  nostalgias y soledades, o la imposición de tener que reír por decreto.

Le dimos importancia a los diferentes tipos de familia, biológica o de elección.

Criticamos la navidad como producto de consumo. Vimos que una época basada en la opulencia y el sueño por la lotería, podría haberse convertido en una buena oportunidad para la erradicación mundial de la pobreza, tema que junto con las migraciones, es urgente también incorporarle perspectiva de género.


Pues bien, hoy continúo con una Antropología de la alimentación y  las relaciones personales en torno a estas fechas navideñas.

Me parece muy oportuno refrescar aquí la definición clásica de “cultura”, de Edward Burnett Tylor, según la cual la cultura está constituida por todo el  “conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad". Hoy por hoy, para que quede muy claro, añadimos  y explicitamos a mujeres y hombres con sus especificidades, diversidades y desigualdades. La alimentación, la música, el ocio individual o de  grupo,  y  los regalos también están incluidos en esta definición.

A nadie se le escapa que la comida, además de satisfacer las necesidades biológicas del cuerpo, satisface necesidades sociales. Lo estrictamente biológico de la comida, necesario para la supervivencia, se convierte en un hecho radicalmente cultural,  cargado de sentidos sociales y culturales. Por tanto, tenemos una triple finalidad: salud, placer, y la integración social.

La comida es uno de los marcadores de identidad más claros. Se dice vulgarmente que “somos lo que comemos”. Comidas de diario y comidas “especiales”, son un lenguaje que traduce inconscientemente muchos elementos de la estructura social.  Los cuerpos (y a partir de ellos las personas) se definen en función de lo que cualitativa y cuantitativamente comen y de lo que desechan.


¿Qué compramos para las cenas y comidas de estas fechas? ¿Somos conscientes si son productos traídos del otro confín del mundo, con el consiguiente derroche energético, o son fruto de la explotación?

¿Compramos ese marisco como marcadores de clase para "darle en los morros" a ese “cuñado” que nos cae mal o hermana a la que tenemos envidia? No olvidemos que esta época navideña es uno de los momentos fuertes del año donde las “limitaciones económicas” nos explotan en la cara.

Podríamos hablar de “gastro-política” y género , donde nos fijamos en las estructuras formales de la comida, la posición social, y el poder relativo entre las personas que comen juntas. Reajusta el status quo, o las jerarquías entre miembros de la familia extensa, de varias generaciones. 

El conocimiento culinario puede ser también un arma que se pone en juego para hacerse valer en la negociación dentro de la casa, en las relaciones de género y en la familia extensa. Puede ser otro elemento de prestigio social, o de establecimiento de jerarquías. Programas como el “master chef” de la tv pueden hacernos reflexionar sobre el cambio social en este tipo de asuntos.

La comida en sí es mágica, tiene mucha eficacia simbólica. Según la antropóloga Audrey Richards, el alimento es la fuente de las emociones más intensas, y proporciona la base de alguna de las nociones más abstractas y de las metáforas más importantes del pensamiento religioso. Los rituales de la comida en la mayoría de las culturas desde la antigüedad están cargadas de espiritualidad.

Un reflejo de la estructura familiar habitual, si te fijas bien, se aprecia cuando hay subordinación femenina en los roles, tareas donde la carga de trabajo de las comidas navideñas es soportado mayoritariamente por las mujeres de la familia.

Y por el otro lado, está también el “poder de usar el cucharón” en las familias ¿La sabiduría culinaria entre mujeres las empodera? ¿o simplemente esencializa estereotipos? ¿Los hombres nos hemos incorporado a ser líderes o meros pinches en las comidas sociales? ¿Con qué intención?

Parece que las generaciones más jóvenes aún no han encontrado su posición, ni su estilo. Ahora no cocinan ni ellas, ni ellos, en estas fechas.  Se incorporan al alcohol y bailes posteriores.

La fiesta del 1 de noviembre de todos los Santos, por ejemplo, que tiene su equivalente en otras fechas en diferentes culturas,  tenía el valor simbólico beneficioso de mirarle a los ojos a la muerte. Podía ser una oportunidad incómoda de aumentar la consciencia, y de recordar a quien ya no vive. Sin embargo la deriva cultural (hegemónica) del “hallowen”, con sus huesitos de dulce y  calabazas, ha reconducido la fiesta hacia “otros carnavales" consumistas e irreflexivos ¿Os parece casualidad? ¿No es  otra victoria del frívolo consumismo globalizador? Está muy relacionado con lo que ocurre en Navidad.

La significación social del acto de beber, comer y compartir costumbres y tradiciones, se transforma finalmente en vínculo, en nueva o re-novada relación.

El periodo navideño es una buena oportunidad para revisar nuestras dietas. Reflexionar sobre la salud, o por qué le ha aparecido diabetes al hermano de tu madre.


Sirve para empatizar con las personas próximas  y conectar con nuevas comidas que nos traen familias transnacionales que viven entre nosotros. Son espejos donde mirarnos.



¿Soy generoso? ¿Cuál es mi actitud de regalar comida, o de compartir espacio en mi mesa? ¿Lo reduzco a  familia y amigos o amigas íntimos? ¿Suelo comer alguna vez con compañeras o compañeros de trabajo, (en otras épocas) y por qué?

Y saltando a otro tema aparentemente distinto, según Margaret Visser, la comida es un ritual en el que se despiertan deseos sexuales ¿Habías pensado alguna vez la relación que tiene todo  esto de la alimentación, con la  generosidad, la disposición o la actitud personal,  y con  las relaciones sexuales?
En estas fiestas es muy dado a dedicarle  tiempo y  mucha más  dedicación de la normal en la preparación de los platos. Solemos decir con frecuencia que lo hacemos con más cariño y mimo.

¿No será una proyección de la manera en la que queremos tratar y que nos traten?

Es absolutamente necesario aquí que reflexionemos de nuevo en la brecha  de dedicación que existe entre hombres y mujeres, en la elaboración de los platos navideños, y la relación que podría tener con la dedicación en las relaciones afectivas y sexuales.

Es muy interesante analizar las parejas de las  nuevas generaciones y saber cómo están aprendiendo a cocinarse mutuamente (o no). En clave de competencias afectivas y autonomía personal, en igualdad.


Un tema aparte son los estudios culturales sobre el consumo del alcohol. La bebida es un potenciador de las relaciones sociales, como bien se sabe.  Me preocupa especialmente en este blog la relación entre alcohol y modelos de masculinidad, tanto los alardes de hombría con sus excesos, como las “posteriores violaciones o abusos sexuales a mujeres en manada", de las fiestas `populares.

Tenemos una relación afectiva con la comida en sociedad. Alternamos los excesos de las grandes comilonas, o la cultura de la borrachera y lo aceptamos por convencionalismos sociales. Y por otra parte, también es  lamentable quienes interpretan estos días como únicos días de excesos permitidos en el año, en contraposición a las dietas salvajes y gimnasios  impuestos por los cánones de belleza de cuerpos ajenos, el resto del año.
  
Termino pensando en una familia amiga que tiene una hija con anorexia nerviosa y esta es la primera Navidad en la que la comida  toma una nueva interpretación, mucho más profunda.
O  esa otra, donde la abuela falleció hace seis meses y era la encargada de realizar las comidas para quince personas. Este año han hecho el duelo reorganizándose entre hermanas y hermanos para "suplirla".


Cocinar en grupo y comer en grupo sirve para pensar. Es el mejor escenario para la reflexión, la escucha activa y el diálogo sincero. Es el mejor caldo de cultivo para ciertas "confesiones", y para suavizar conflictos, para hacer política con mayúsculas, o para celebrar la Navidad como cada cual quiera (o no). 

viernes, 29 de diciembre de 2017

Navidad: "Las paradojas de la tradición y la comida.


PRIMERA PARTE
No quiero repetir lo mismo de siempre.
¿Se puede ser creativo hablando del hecho Navideño? ¿Es posible decir algo nuevo o tener una perspectiva  original sobre un fenómeno  cultural  tan cíclico?  Queramos o no el periodo navideño está  incrustado en las rutinas, tradiciones y costumbres, de nuestra sociedad occidental. Es paradójico el decir algo nuevo, precisamente porque de eso se trata de reforzar, re-actualizar o criticar, según los casos,  la tradición. Pero,  ¿por qué no intentamos aplicar perspectiva de género a las “fiestas navideñas” o aprovechamos toda la movilización colectiva que se forma para hacer una “antropología de la alimentación” en profundidad, o una reflexión sobre las diversas relaciones personales en torno a una comida, o a un regalo? Resulta más fácil verlo cuando la tradición es minoritaria, pero no es el caso. Pararse a reflexionar ayuda al auto-conocimiento y al conocimiento de los y las demás.
La Navidad puede producir diversas emociones. (De todo tipo). Aquellas personas que  expresan que “les resulta indiferente”, muchas veces no es verdad, puesto que, tras una breve conversación afloran  fácilmente resistencias culturales, políticas, anticlericales, anticapitalistas, anticoloniales, anticonsumistas,  etc, que explican su “contrariedad”.

Soy partidario de tener explícitamente una “opción política” (en sentido amplio) muy crítica contra la Navidad como producto de consumo. Esa visión puede proporcionar un debate muy  interesante, y cada vez hay más personas que tienen esa visión.



Ya que la Navidad es una celebración religiosa en su origen, me parece necesario también el que estas fechas sirvan  para hacer una reflexión sobre los patriarcados religiosos, la condición femenina en la sociedad y en las Iglesias, las actitudes machistas y patriarcales de los miembros de los grupos de creyentes, practicantes, “belenistas”, etc Os aseguro que encontraríamos  beneficios para todas las partes. La creatividad por este camino podría ser abundante.

Es comprensible la resistencia de muchas personas a la imposición hegemónica de que la Navidad es un periodo de sentimientos positivos, donde es obligatorio reír, cantar, y hacer buenas obras. Supongo que será  para compensar el estrés o el mal humor del resto del año, o anestesiar la “mala conciencia”.  Son cosas del “espíritu navideño” y de cierto “buenismo” bastante generalizado. Ese “buenrollismo edulcorado”  podría esconder “cortinas de humo de la superficialidad”.


Por eso, es comprensible y hasta saludable que muchas personas se posicionen contra la Navidad (podemos decir), por coherencia de su matriz de valores y creencias, bien sean medioambientales, marxistas,  por afiliación al materialismo histórico o por lo que sea, que dicho sea de paso pueden concretarse en idealismos muy próximos algunas veces a sentimientos religiosos. Hay encarnaciones ideológicas con más carga de espiritualidad, que numerosos adeptos de determinadas religiones.
Hay otro grupo de situaciones donde la Navidad se asocia a sentimientos negativos. La navidad hace de marca temporal para la nostalgia. Nostalgia sobre la infancia o juventud propias, o la de hijos e hijas, nietos y nietas, puesto que se evocan recuerdos de una época que nunca volverá de la misma manera.

Nostalgia por el recuerdo de los seres queridos que fallecieron. Ser conscientes de esto en estas fechas nos conduciría hacia una reflexión sobre la salud y la enfermedad, y en concreto sobre las enfermedades mentales como la depresión o la tristeza crónica con todo lo que esta enfermedad contamina o condiciona  todo lo demás.

La Navidad hace de espejo de La Soledad. Muchas personas viven la Navidad con tristeza por la soledad que sienten al comprobar un año más, que se encuentran solos o solas y no quisieran. Hay una obligación de cenar y comer con la familia extensa como norma social. Si no disfrutamos de su compañía a la fuerza, nos damos más cuenta de nuestra soledad. Y por el otro extremo, la Navidad nos recuerda las enemistades, y las relaciones familiares deterioradas.

La Navidad ha perdido la exclusividad religiosa.

Pues bien, dicho todo esto, invito a valorar las tradiciones locales, con mayor consciencia valorando positivamente los elementos identitarios y de pertenencia hacia los grupos, hacia las familias de todo tipo, también en Navidad. Hay que reflexionar sobre quién digo que es mi familia en estos momentos, y no en otros. Poner el foco en la reflexión sobre si es  una familia “que nos toca” o la  “familia que elegimos”. Pedro había muerto para sus padres por su condición homosexual. Sufría por ello pero en estos momentos “su familia” eran su pareja Tomás, una niña que tenían adoptada, y una perrita, junto a mucha gente que les quería.
Quienes pretenden apropiarse de la Navidad como elemento representativo de una supuesta Sagrada familia hetero-nuclear indisoluble, (y en cierta forma se comprende dicha inercia) creo que tienen la batalla perdida. ¿Se pueden poner puertas al campo? Depende. Sí. Con un poco de humor, creo que se hace mucho. Una de las consecuencias de poner “puertas al campo” es contribuir (inconscientemente) a la creatividad y favorecer la formación de un nuevo tipo de arte, “las puertas rurales”.

La Navidad es una fiesta religiosa, pero es mucho más. Para quien la vive “religiosamente” de una manera encarnada, in-corporada a la vida cotidiana, quien aspira a ser coherente de una manera integral, esa praxis religiosa atravesará la totalidad. Para esas personas la parte se identifica con el todo, por lo cual la fiesta religiosa lo es todo, y los demás aspectos están subordinados. Esas personas no se ven perjudicadas, ni deben sentirse amenazadas por quienes no lo viven así. Hay muchas otras perspectivas, y todas conviven entre sí.

La Religión ha perdido la exclusividad de la Navidad.

Nos cuenta el propio Inca Garcilaso de la Vega (s.XVI) sobre la  producción y consumo comunitario de chicha de maíz, desde antes de la época de los Inca. Era una bebida ritual cargada de expresiones ceremoniales simbólicas, y conductas mágico-sagradas, que se celebraban el 24 de junio señalando el solsticio de invierno (época de secas). Pues bien, posteriormente fue prohibido por la iglesia Católica a mediados del siglo XVI. Tenían muy claro que la producción y consumo comunitario de la chicha de maíz permitían a los integrantes del grupo social reactualizar costumbres y tradiciones, valores y creencias andinas ancestrales. Una competencia imperdonable. Es evidente que la influencia de las instituciones religiosas, hoy por hoy ya no es posible, con políticas tan restrictivas de este tipo.
Reglas religiosas sobre la comida, o la imposición de  tabúes Navideños (alimentos prohibidos) en sociedades cristianas como la nuestra, yo pienso que ya no se dan en sociedades democráticas.
No me voy a entretener en el aspecto principal de la Natividad. En sentido literal o histórico, en Navidad se rememora  el nacimiento de un hombre, Jesús de Nazaret, hace más de 2000 años. Para simplificar mucho únicamente diré que se puede re-actualizar y re-vitalizar los valores del humanismo cristiano de una manera personalizada. Ese tal Jesús podría pasar hoy por un modelo de masculinidad igualitario. 

Otra gran línea de reflexión "navideña", paradoja de la tradición y la alimentación va dirigida hacia una de las  mayores tragedias globalizadas.

El hambre del mundo es un genocidio.


El tema de la inmigración global y sus "fronteras" va en aumento. Sin embargo, no nos ocupamos de estos dos asuntos. Los excesos de estas fiestas son una apología de la opulencia. Sin contar que en dichas prácticas está comprometida la salud. Me resulta curioso el razonamiento “pedagógico” que se les sigue dando  a niños y niñas que no se quieren terminar la comida  que hay en sus platos. Se les recuerda que hay otros niños que no tienen para comer. Si lo pensamos bien, solo somos conscientes de la “frivolidad” (no le damos importancia a lo que tenemos), pero adoptamos como solución la avaricia, no la solución del problema.

Es posible que “nuestra mala conciencia social” (en el mejor de los casos, cuando la hay), se conforme con “los comedores sociales” o “los telemaratones”, pero deberíamos ir más allá.



Además, hemos de observar otros aspectos (además de
 la CLASE) como es el GÉNERO: la “feminización de la pobreza en el mundo”, “la mayor  vulnerabilidad" de las mujeres por estar al cargo de hijos e hijas, o ser las mayores víctimas de multitud de guerras que no producen, la violencia sexual, o la trata de personas con fines de explotación sexual y prostitución , que son ni más ni menos diversas consecuencias del hambre y las desigualdades de género. Y a su vez, todo cruzado con ETNIA, EDAD, ORIENTACIÓN SEXUAL, RELIGIÓN…

Fin de la primera parte



jueves, 30 de noviembre de 2017

¿Todos los días del año son 25 de Noviembre?

Si. Para mí si lo es.Todos los días del año  son 25 de Noviembre. O al menos deberían de serlo. Hoy voy a explicar que mirando la realidad de una manera global, en cierta forma todo lo que se celebran otros días también está relacionado con el 25N.

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta semana he tenido oportunidad de hacer una pequeña encuesta a pie de calle, preguntando a "hombres" si sabían qué se "celebraba" ese día y tengo que reconocer que me sigue  sorprendiendo el hecho de que un porcentaje de ellos muy pequeño lo sabía. Este es otro "indicador diagnóstico" de la situación. Y a su vez, la violencia de género es uno de los mejores indicadores sociales para saber cómo estamos en el mundo a nivel global/local. Las brechas de las desigualdades y discriminaciones de las mujeres por el mero hecho de ser mujeres, las violaciones, los feminicidios, abusos, y todo tipo de violencias en el mundo contra las mujeres son signos y síntomas para poder hacer un diagnóstico sobre una sociedad machista y patriarcal en la que seguimos viviendo.


Las mujeres asesinadas todos los años son la punta de un gran iceberg, donde no solo está sumergido habitualmente el 90% sino también la punta en este caso la mayoría del tiempo, y en días señalados, el 25N,  parece que los esfuerzos de los medios de comunicación y la voluntad política, ponen en el escaparate en días señalados esta terrible lacra que nos afecta a toda la sociedad. .
El 25 de Noviembre es el día internacional contra la violencia machista, un problema que tenemos los hombres en "nuestra identidad masculina" que sufren las mujeres.

La situación es muy escandalosa en la práctica y celebro que parece que “la celebración” de ese día se amplía a toda la semana. En nuestros queridos escenarios del “espejismo de la igualdad”  decimos admitir  que “los  valores de los países democráticos”, son la Igualdad de oportunidades, la libertad de todas las personas (mujeres y hombres), lo No violencia…

¿No tendría que ser todos los días del año 25 Noviembre?

Si. Quienes trabajamos en temas de Igualdad de género, y en la implicación de los varones hacia valores igualitarios, contra el machismo, tenemos muy claro que todos los días del año son 25 de Noviembre.
Pero además, creer firmemente en la transversalidad de la perspectiva de género y el enfoque de masculinidades como principal categoría de análisis, a la hora de hacerme una cosmovisión, es decir, al comprenderme a mí mismo y al mundo que me rodea,  me anima a “revisar el resto de las temáticas de los otros días del año”. Permitidme este “puntín” egocéntrico. Mi ombligo es el centro de todo lo que me rodea. Me responsabilizo de mis pensamientos, sentimientos y conductas, y observo todas las relaciones entre “mi ombligo” y los ombligos de los y las demás.

Es verdad. También está por ejemplo el 30 de enero como día mundial de la NO violencia. Ya son dos días para reflexionar sobre la manera de resolver los conflictos de género, de pareja, de una manera pacífica o dialogada, en clave de igualdad, sin actitudes machistas, y a la vez reflexionar sobre los modelos de masculinidad entre hombres, a la hora de competir y pelear. Por que si no hago eso, en qué pienso el día 30. Mi estilo agresivo lo aplicaré a todos los ámbitos.

El 11 de febrero es el día del enfermo, pero imagino que “gracias al 25 de Noviembre”, para ti querida lectora, querido lector, también es “el día de la enferma”.

Pero además, a lo largo del año hay días internacionales sobre numerosas enfermedades en concreto. La salud nos importa. Si aplicamos perspectiva de género a “una antropología del cuerpo y la salud", podemos enriquecer la mirada, y entender por qué los varones arriesgamos más al volante, en los deportes, o tenemos una diferente actitud ante la alimentación aprendida,  o comprenderemos por qué las mujeres tienen aprendidos unos cuidados hacia sí mismas en torno al embarazo y la maternidad, o hacia los cuidados de menores, mayores, o la pareja, es decir, por qué se sienten responsables del cuidado de toda la familia. Todos son elementos de género, están llenos de estereotipos aprendidos sobre cómo tienen que ser los hombres y las mujeres, en este caso en su actitud ante la salud. Las asociaciones de familiares de tal o cual enfermedad, están gestionadas por mujeres principalmente. Y qué decir del día del cáncer de mama. "Cada enfermedad tiene su día de...".

El día 6 de febrero es el día de Tolerancia cero a la mutilación genital. Supongo que sepas verlo como un “problema” de salud, además de social, dedicado a la infancia, sobre “violencia hacia las mujeres”, es decir, el seis de febrero también es 30 de enero, también es 25 de Noviembre.

 El 14 de febrero es el día de la salud sexual, imagino que aparte de un tema de salud, o de “tener en la cabeza una imagen abstracta” como "el sexo de

unos ángeles muy sanotes", te evoque con facilidad, mentalices rápidamente, las violaciones a mujeres, abusos sexuales, o la trata de personas con fines de explotación sexual. Dicho sea de paso, para este tema en particular tenemos el 25 de marzo, donde podremos hacer lo mismo, ponerle ejemplos, ponerle caras.

Al hablar de salud sexual supongo que pienses en los estilos de seducción masculina, en patrones de promiscuidad, la pornografía,  o la prostitución con todos los sesgos machistas que tiene, es decir, en perspectiva de género y masculinidades ¿No? ¿Por que si no en qué piensas?

Entonces el 14 de febrero también es 25 de Noviembre. El 7 de abril es el día de la salud a secas, razón de más para reflexionar un poco en profundidad, ¿verdad?

El 20 de febrero es el día de la justicia social ¿Lo repito? ¿Vas pillando las intenciones de hoy? La erradicación del hambre en el mundo, o la feminización de la pobreza  tienen relación con el género. Sin justicia no hay igualdad, y sin igualdad no hay justicia. También es 25 de Noviembre.

El 21 de febrero es el día de la lengua materna. Estoy seguro de que el momento en el que empezamos a reivindicar la implicación de los varones a la educación y los cuidados, con unas paternidades igualitarias, tenemos en cuenta que influimos en las criaturas en el aprendizaje de la “lengua”, o al menos somos ya conscientes. No importará que algún día sea "paterna" o "materna".

No voy a decir nada del 8 de Marzo. Está muy relacionada con el 25 de Noviembre. Me resulta curioso que aparecen dos reseñas de celebración ese día: día internacional de la mujer, y día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional que amplia algo más y relaciona dos asuntos muy interconectados.

El 15 de Marzo, día del consumidor, nos hace caer en la cuenta en las consumidoras, en la división sexual del trabajo (con las “amas de casa”), o la violencia económica en las relaciones de género, etc ¿A que ya te lo imaginabas? 


Todos los años el 19 de marzo estamos reconduciéndolo hacia el día del padre igualitario. Es una oportunidad para repasar “lo de otros días”, o viceversa, pero no olvidemos que el objetivo último es la igualdad, la conciliación de la vida personal, laboral, y familiar o la corresponsabilidad, o lo que es lo mismo, ese día lo atendemos obligatoriamente en relación al 25 de noviembre.

Y si somos más generales aún, el día que haya igualdad de género, masculinidades y feminidades corresponsables, y todo lo dicho, podríamos quedarnos en celebrar el 20 de marzo, que es el día mundial de la felicidad, tanto para niñas como niños, hombres o mujeres de todas las edades, orientación sexual, etnia...

Me canse. Me quedo en marzo. Mejor dicho, no nos vamos a cansar, y no sigo porque tampoco quiero aburrir. Seguramente la idea ya me la habéis pillado. Así podría seguir todo el año.

Resalto únicamente el 17 de mayo porque el día internacional contra la homofobia y la transfobia, nos recuerda entre otras cosas que la homofobia (y su erradicación) es un pilar fundamental en la construcción de la masculinidad, y está íntimamente relacionado con la igualdad, y por consiguiente con la violencia de género.

Decenas de días relacionados con el tema social y cultural, la etnicidad, el medio ambiente, la educación, los múltiples tipos de familias,  etc todo, tiene múltiples interrelaciones cruzadas con la perspectiva de género y masculinidades. Es imprescindible tener unas gafas violetas. Es lo que hacemos siempre en cada entrada de este blog. Así construimos y educamos nuestra mirada y nuestros pensamientos para dirigir libremente la conducta.


El 21 de octubre es de andar por casa. La ONU todavía no lo sabe. Los movimientos de hombres por la igualdad, lo reservamos para nuestras Ruedas de Hombres (y después mixtas) contra la violencia de género. 
En Santander ya llevamos siete años haciéndola. Al despedirnos, después de leer el manifiesto, siempre convocamos a todo el mundo a la manifestación del 25 N, porque para nosotros el 21 de octubre también es 25 de noviembre.