¿QUIÉN SOY?




Este es el blog de MANUEL BUENDÍA BERCEDO. Pretendo mostrar una propuesta profesional y particular acerca de la Igualdad de Género y las Masculinidades. Veremos algunas respuestas a la pregunta anterior pero sobre todo, haremos muchas más preguntas para invitar o implicar a otros hombres en la Igualdad.



lunes, 28 de mayo de 2018

Los hombres y la violencia. Una tarea pendiente.


¿Trabajamos los hombres nuestras propias actitudes agresivas?


Me han pedido algunas contribuciones muy elementales de la psicología social al estudio de la agresión, con el enfoque de las masculinidades. Es el instigador de las masculinidades tóxicas (objetivo de este blog- ver aquí). Voy a procurar ser muy claro. Desde que somos niños, las consignas o mandatos de género nos van guiando y enseñando cómo tenemos que ser los hombres, si queremos ser respetados por los demás con un abanico de opciones bastante limitado. Hoy sabemos que la diversidad podría ser enorme en un contexto de mayor libertad y menos desigualdades de género. 

Cuando hay conflictos, tenemos la tensión de “resolverlos” o bien de una manera dialogada, “civilizada”, o echando mano de la fuerza, y la agresión si no hay más remedio. Nos entrenamos constantemente para medir nuestras fuerzas, peleando entre nosotros de muchas maneras, con pulsos, competiciones, etc. Las niñas tienen otras consignas y sus propios castigos cuando no cumplen su estereotipo de género. Se da también en ellas un caso de amenaza de estereotipo.

Un estereotipo en general, es un conjunto de creencias compartidas (esquemas cognitivos) sobre las características de un grupo social. En concreto los estereotipos de género inculcan que las mujeres deben ser dulces, cuidadoras, pacíficas. Un hombre es más hombre cuando resuelve sus conflictos “con cojones”,  haciendo lo que sea para imponerse. Utilizamos la testosterona como coartada o excusa. Pero las hormonas también se “educan”.

Hay  cuatro tipos de procesos. Los primeros  son de naturaleza individual, de tal manera que las actitudes machistas o actitudes agresivas las vamos forjando individualmente, con una valencia positiva o negativa, y con diverso grado o intensidad. Una actitud es una tendencia psicológica expresada sobre un ente llamado objeto de actitud que evaluamos como favorable o desfavorable.

Todas las actitudes, bien sean racistas, sexistas, de fundamentalismo religioso, o igualitarias, tienen tres componentes: el componente cognitivo (con creencias y conocimientos), el componente afectivo (sentimientos y emociones), y el componente conductual.

Todo pensamiento, sentimiento y conducta están atravesados o influidos por el estilo de masculinidad.

Este es un añadido nuevo, explícito, específico de este blog que nos cuesta mucho incorporar (complementariamente) a los demás discursos, pero es imprescindible tenerlo en cuenta, no me cansaré de decirlo.

Hay otros segundos procesos de naturaleza interpersonal. Estrechamos vínculos con diferentes tipos de personas ¿Acaso no es obvio que aquellas creencias sobre cómo se tiene que portar un hombre en sus relaciones, o los sentimientos acerca de cómo deben ser las mujeres, no influyen en las relaciones de pareja, o con los compañeros y compañeras de trabajo?

¿Somos conscientes de cómo influye la corpulencia física, por poner un ejemplo visual, a la hora de influir, persuadir, convencer a nuestra pareja cuando hay un conflicto? ¿Hemos reflexionado los efectos de mirar el mundo desde veinte centímetros de media más alto? ¿Por qué una mujer con tacones se puede sentir más poderosa? ¿Por qué una mujer “necesita” que su novio sea más alto que ella? Tenemos incrustada la metáfora de “mayor altura es más y mejor”, clase alta, ánimo alto…



En tercer lugar hay procesos de
naturaleza grupal. Formar parte de una familia, un equipo de fútbol o una comunidad religiosa hacen que todo lo anterior se “re-estructure” ¿Hemos reflexionado sobre en qué actitudes se concreta nuestra particular forma de pertenecer al grupo de “los hombres”? ¿Me observo cómo cambia mi conducta según esté solo, me relacione con otra persona (sea la pareja o un amigo) o realice una tarea en grupo? ¿Cómo soy entre hombres en un bar, en fiestas o en un campo de fútbol? ¿Cómo influyen los diversos grupos en mí y por qué? ¿Qué rol y estatus adopto en cada uno?

Y por último, hay procesos de naturaleza societal y cultural. Como utilizo una definición antropológica de cultura, tengo en cuenta las múltiples e íntimas formas de imbricarse e influir en los anteriores procesos ¿Observamos qué aspectos de la cultura machista (estructural) nos apropiamos con más fuerza o tenemos interiorizado y de qué actitudes nos estamos librando (de-construyendo)?



Para que haya agresión tiene que haber intención de producir daño o la intención de imponerse, dominar o quedar por encima. En el supuesto de que hagamos daño sin querer o sin saber, en el momento que nos lo comunican, tenemos que asumir la responsabilidad de “atenderlo conscientemente” y actuar en consecuencia ¿Somos conscientes del largo aprendizaje del abuso?

Desde niños nos socializamos conscientes de cuándo somos “abusones” de niños menores, o más débiles, y de las estrategias que han de aprender las niñas para adaptarse. El estilo de homofobia es otro aprendizaje intenso y extenso en el tiempo.

¿Somos conscientes de las pautas de conducta que hemos aprendido cuando nos sentimos frustrados? Las actitudes pro-violencia se relacionan con las creencias que justifican la agresión o las creencias que culpabilizan a la víctima. Es lógico que cualquier agresión se pretenda justificar, o sea la “inevitable respuesta ante una provocación”.

¿Las mujeres pueden ser violentas, y mostrar conductas agresivas? Por supuesto que sí. Ellas verán. Tienen derecho y es un ejemplo de esa amenaza de estereotipo. A medida que las mujeres ganen en poder, dinero, y puedan “usar y abusar de ese poder”, muy probablemente lo harán, depende. Estaremos atentos y atentas a los casos con sus especificidades. Pero no es este el tema de hoy.

En este blog recordamos el trabajo urgente que tenemos que hacer los hombres ante las actitudes cognitivas, afectivas y conductuales de agresión en los cuatro procesos explicados.

¿Somos conscientes de los rituales de agresión que entrenamos constantemente, bien sea de una manera consciente o inconsciente? Ya sea en un videojuego, practicando un deporte, en las prácticas educativas con los menores, o en el estrés de un atasco de tráfico.
¿Sabemos cuándo mostramos una violencia simbólica con patadas al aire o puñetazos encima de la mesa?


El aprendizaje de las normas en el trato entre hombres es crucial aquí ¿Aprendemos a tratarnos los hombres entre nosotros suavemente o con cariño? ¿Somos conscientes del significado y la “transcendencia política” que tiene todo esto? ¿Sabemos interconectar esto de las relaciones entre hombres con las relaciones hombres-mujeres, los buenos o malos tratos o la violencia de género? Son dos caras de la misma moneda. Recordemos algo que repetimos con frecuencia en este blog. Construimos la masculinidad tradicional machista (patriarcal) en negativo: procurando con fuerza no ser niño, ni homosexual, ni mujer.
El comportamiento agresivo se adquiere por aprendizaje social ¿Somos responsables de las ocasiones en las que nos comportamos ante otros y otras como un modelo agresivo? Todas las personas nos observamos de reojo constantemente. Practicamos un control social que nos hacemos con premios y castigos, algunos son explícitos y otros muy sutiles.

¿Comprendemos qué ocurre y la gravedad que tiene cuando es precisamente el hombre que muestra las actitudes más “chulescas” quien se sale con la suya? ¿Nos damos cuenta de la tolerancia hacia aquellos que “nos mal-acostumbran” con sus abscesos de cólera? Son formas de imponer su estilo, y lo tienen más fácil si poseen mayor estatus (“jefe”, “padre”…).

Soy consciente de una teoría de la madurez bio-psico-socio cultural de la agresión. El niño va adquiriendo habilidades y competencias individuales, interpersonales, grupales y socio-culturales que permiten o no manifestaciones agresivas según el contexto (todo lo ya dicho). El niño al crecer y explorar el entorno físico y social se enfrenta a nuevas experiencias sociales y se adapta. Las conductas agresivas se van reduciendo a medida que se adquiere las habilidades y las estrategias que son las aceptadas socialmente. No es la teoría que se explicita con palabras sino la situación real. Decir también es otra forma de hacer.

La investigadora social Noelle-Neumann describió muy bien la espiral del silencio o conspiración del silencio que se refiere al proceso por el que la no intervención y el silencio de las personas observadoras de agresiones o de actos violentos son interpretados como una señal de conformidad, de modo que lo que es sólo opinión de una parte llega a ser considerado como una manifestación de aceptación generalizada. El silencio nos hace cómplices decimos con frecuencia los hombres de AHIGE. En este caso de espiral de silencio la víctima pierde la esperanza en el sistema, y los agresores persisten en su conducta.

Está demostrado que en situaciones de conflicto donde los miembros de los grupos son “azuzados” hacia la extrema competitividad, son precisamente los miembros más agresivos quienes pasan a ocupar las posiciones de liderazgo. 

En esos casos resulta lógico que la grandísima mayoría de los líderes sean hombres y en concreto triunfan los estilos de masculinidad más agresivos, como podemos ver en los casos de maras, narcotráfico, mafias... Por eso nos jugamos tanto. Es preciso que los Estados democráticos (paritarios en las representaciones y maneras) tomen el control del uso legítimo de la violencia (democrática y justa). Así se beneficiarán las mujeres, y nos beneficiaremos también los que somos “poco hombres” (pacifistas, pacíficos, inofensivos, "maricas", blandos, calzonazos, hombres con poco poder, "abusados", extorsionados, "nenazas", soñadores, poetas, los que muchas veces miramos para otro lado y nos conformamos simplemente con no ser nosotros las víctimas…).























domingo, 29 de abril de 2018

Seguimos en el 8 de marzo tras la sentencia de "la manada"



El mes pasado nos preguntábamos: ¿después del ocho de marzo qué?

SEGUIMOS EN EL 8 DE MARZO TRAS LA SENTENCIA DE “LA MANADA”.


Estoy indignado y me hace escribir la vergüenza.


Indignado como persona y/o como hombre feminista o igualitario. Intento empatizar todo lo que puedo con la mujer víctima y siento más vergüenza e indignación aún.

En este blog me cuestiono todos los rasgos de mi masculinidad y “los de mis colegas”.En este caso me refiero a los relacionados con la violencia, la sexualidad (de los hombres), el ocio de las fratrías masculinas ("jolgorios" incluídos) y veo las grandes dificultades que tenemos los hombres para empatizar, por un machismo incrustado y atávico que se resiste a desaparecer. Hoy siento vergüenza, mucha vergüenza.



Voy a procurar NO repetir las mismas ideas que estamos leyendo y escuchando estos días, a modo de debate colectivo, tras conocer la sentencia sobre el caso de “la manada”: cinco hombres que violan a una mujer en un portal, en el contexto de las fiestas de San Fermín, en Pamplona.



El movimiento feminista ha tenido que volver a salir a la calle. La sociedad española se ha sentido indignada por una sentencia que creemos injusta, alejada de lo que “empezamos a creer hoy” que YA no es de sentido común.

Es lógico y saludable que la sociedad civil salga, (salgamos),  a la calle. Permitidme entre la indignación y la verguenza resaltar tres puntos "positivos".

1- Al recuperar el espíritu del ocho de marzo volvemos a expresarnos como sociedad. Mantenemos la llama con fuerza, aplicado ahora a un caso concreto.

2- Colocamos las desigualdades de género en el centro del discurso. Colocamos “la violencia sexual de cinco hombres hacia una mujer” en el centro del discurso, como problema importante. Hemos visto que la agenda mediática lo refleja en calidad y cantidad, y espero que también lo vean (de verdad) las personas responsables de la agenda política, recordando que la violencia de género-machista-patriarcal (incluyo este caso obviamente) es una lacra grave y principal.

Y me niego a cuestionar a la víctima (victimización secundaria). Pongo en este blog el dedo en la llaga de los violadores. El problema lo sufren ellas pero lo tenemos nosotros, en "nuestra sexualidad".

3- Sabemos de nuevo que la Igualdad de Género es un valor principal como sociedad. Comprobamos todo lo que falta por hacer, y dónde AÚN chirría el sistema. El modelo de sociedad es el que está en juego.

No soy abogado, ni juez. No es un debate técnico. Volverlo "técnico" es una cortina de humo que el patriarcado utiliza para desacreditar o desautorizar a las mujeres de nuevo. Yo no he leído el sumario (me lo han leído entre todas), ni he escuchado las pruebas en el juicio (eso no importa ahora).

Mi foco no es un tema técnico acerca de la modificación del código penal y sus leyes que comprobamos que es imprescindible hacer.

Gracias al punto positivo nº3, las personas autorizadas para opinar sobre el caso somos TODAS. Es la sociedad democrática la que exige cómo quiere que sean sus leyes o reglas de convivencia y los valores que decimos querer potenciar. La justicia tiene que ser JUSTA.

Supongo que el abogado defensor (el de los hombres violadores) ha hecho bien su trabajo. Le he escuchado con detenimiento, y parece que no entiende nada, o al menos lo importante. O no lo quiere entender, al igual que muchos otros (y alguna "otra") opinadores.


Como antropólogo mi foco de preocupación es LA VIOLENCIA SIMBÓLICA DEL SISTEMA que actúa una vez más en este momento. La pedagogía machista que se transmite en este caso a las chicas jóvenes y a los chicos jóvenes. El mensaje que estamos dando a las chicas es que están totalmente desprotegidas. Es como si el espejismo de la igualdad nos explotara en la cara en este caso.

Como antropólogo de las masculinidades me ocupa y preocupa el estilo de sexualidad que se transmite a los chicos. Cómo se puede ser, cómo se debe ser, la línea roja de lo permitido y sus triquiñuelas, y algunas de sus consecuencias. Violar sale (casi) gratis. Inconscientemente notamos que la agresión o el abuso sexual se legitiman, se justifican, se les quita importancia. La violencia simbólica del modelo ideológico (cultural).

¡Chicos, repitamos juntos varios cientos de veces, con sus miles de variantes prácticas!

¡NO ES NO!

¡SÓLO SÍ ES SÍ! 

LA FALTA DE CONSENTIMIENTO ES VIOLACIÓN. No te preocupe ahora cómo está la ley, preocúpate en "auto-educarte" en una sexualidad consentida, placentera, igualitaria, saludable, recíproca... por tu propio bien y el de la persona que elijas y seas elegido.



No soy antisistema, antes al contrario. No quiero arremeter contra un juez concreto, contra los procedimientos, ni legislar en caliente, ni bla, bla, bla... NO. El sistema tiene grietas que hay que reparar, y profesionales que han de formarse y sensibilizarse en perspectiva de género. Soy muy pro-sistema. Es muy fácil. El pueblo es soberano en democracia y queremos que las leyes y sus agentes intermediarios sean apropiados.


La violencia sexual es un tema machista, de género, por tanto la ley sobre delitos sexuales es una categoría enmarcada en la violencia de género ¿Qué hubiera pasado si hubiera sido un jurado popular?

Como antropólogo social y cultural de las masculinidades, insisto, le pongo el foco en el problema que me preocupa.

Es un asunto de competencias, de habilidades sociales, de competencias sexuales, competencias emocionales individuales y en grupo (de los hombres). Lo preocupante aquí son las actitudes machistas individuales y en grupo.


Como diría Bourdieu, ¿cuál es hoy nuestro capital erótico?¿CUÁL ES NUESTRO CAPITAL SOCIAL? ¿Cómo nos empoderamos los hombres en los mimbres igualitarios necesarios del punto positivo nº3 del siglo XXI, para seducir, compartir, convivir, corresponsabilizar, cuidar y ser cuidados, amar, “retener libremente”, atraer, desear, complacer?

ESTA ES PARA MÍ LA PREGUNTA CLAVE.


La sociedad heteropratriarcal machista sigue muy firme. No me gustaría pecar de optimismo, pero tengo la sensación de que, ¿rebuznan y dan coces?, luego cabalgamos.

Voy a hacer una afirmación muy dura, que espero que se entienda. A medida que avancemos en mayores cotas de igualdad de género, y vayamos convenciendo e incorporando más hombres, muchos aún desorientados en diferente grado, de buena voluntad, a las ganancias del punto positivo nº3, a medida que ocurra eso,  COMPROBAREMOS DESGRACIADAMENTE  LA EXISTENCIA DE MUCHOS OTROS HOMBRES APARENTEMENTE IRRECUPERABLES, con muy poca competencia igualitaria.

No sé cuántos son. Debido al punto positivo nº2, (estar por fin en el centro del discurso), y al nº3 (ser un auténtico cambio social que decimos aspirar), es normal que crezcan, sean cada vez más (machistas reactivos) porque se les obliga a tomar partido (antes estaban muy tranquilos). Todo lo que hemos barrido debajo de la alfombra, o hemos mirado para otro lado, o hemos “ninguneado”, (en la etapa del "espejismo de la igualdad"), nos explotará finalmente en la cara y tenemos que estar preparadas.

Lenguaje y pensamiento están interconectados y son interdependientes. Lo lingüístico y lo cognitivo tiene mucha profundidad. Redefinir “intimidación”, “violación”, “políticas sexuales”, “agresión sexual”, “violencia”, “abuso sexual”, “sometimiento”, “pasividad” etc, hay que adaptarlos a ese punto positivo nº3. Todo tiene una ideología profunda.

Los hechos probados de la sentencia que reconocen todas las partes, espero que sirva para el debate colectivo, y consigamos comprender mejor dónde se localizan las actitudes machistas, los pensamientos cognitivos patriarcales, esa violencia simbólica de la que hablo, mientras opinamos. No hay coherencia entre esos “hechos probados” que reconocen y el resultado de la sentencia. Eso es lo que nos ha indignado. En sentencias como esta parece que se quiere transmitir una cínica ceguera moral de  que las preferimos muertas para que no haya duda de qué es violencia de género (violación en este caso).

LA VIOLENCIA SIMBÓLICA DE CINCO HOMBRES JÓVENES, ATLÉTICOS, FUERTES, FORZANDO A UNA MUJER EN UN PORTAL ES MAS QUE EVIDENTE.

Podría haber sido peor y haber salido absueltos impunemente. Este no es el único caso. Hablo en un contexto de globalización mundial.

En este caso las cortinas de humo también son necesarias porque forman parte del debate pendiente.  Ante la violencia de género, no podemos mirar para otro lado. El silencio nos hace cómplice.

Una vez escuché a unos jóvenes de 4º de la ESO, tres varones, vacilar con sorna entre ellos, delante de una compañera de clase, diciéndole aparentemente con intención de piropearla:

 ¡está para violarla!



Eso es violencia simbólica, un síntoma de lo grave del asunto y de todo lo que queda por hacer.

A otro joven recientemente le escuché (una vez más, ya que es una creencia cognitiva bastante generalizada), decir que la prostitución tiene una función social: es prevención de las violaciones. Es lógico, según la lógica interna patriarcal. El sistema prostitucional  es el "paraíso fiscal" que lo invade casi todo, donde las reglas del juego son las de siempre. Están a resguardo de los tres puntos positivos, el nº1, el nº2, y el nº3. En la prostitución se expresa "una versión del placer sexual masculino" patriarcal, y un campo de entrenamiento del abuso de género. La pornografía, a su vez, es el marketing de la prostitución. 

Completo la frase dura de arriba y concluyo. Los avances en igualdad de género, la mayor libertad de las mujeres, el aumento de mujeres empoderadas en el mundo es uno de los procesos sociales más transcendentales. NOS OBLIGA A LOS HOMBRES A RETRATARNOS Y TOMAR POSTURA. Algunos estamos empezando a "comprender" que también nos beneficiamos, PERO...

Aquellos hombres machistas reactivos (machistas somos todos, hemos sido socializados como tales en diferentes grados), los militantes del patriarcado, los que tienen déficit de competencias igualitarias, "muchos irrecuperables", nos indican que no va a ser fácil a partir de ahora.

Espero que estemos a tiempo. Me aferro al nº1, al nº2, y al nº3.



viernes, 30 de marzo de 2018

¿Después del 8 de marzo qué?

Muchas personas pensamos que el 8 de marzo del 2018 fue un día especial. Creo sinceramente que como colectivo dimos un paso de gigante en el proceso de acercarnos a una sociedad más igualitaria. Hay mayor consciencia.
Ahora que termina Marzo es el momento de hacer las evaluaciones. Hemos de renovar el compromiso de que este impulso dure todo el año y debemos renovar la promesa de no dar un paso atrás.

Todo fue un éxito, si lo quieres ver así. La cantidad y profundidad de los debates fue mayor que nunca. Me quedo con eso. Pero...

¿Qué hemos aprendido los hombres?

Recuerdo un objetivo principal de este blog: reconocer las actitudes sexistas-machistas que todos tenemos y liberarnos de ellas. Trabajar con hombres y entre hombres para posicionar-los/nos a posiciones favorables a la Igualdad. 

Quiero ser optimista. Voy a contar dos ejemplos que prometo que son reales. Durante "esos días" parecía que casi todo el mundo hablaba "del tema". El día 9 de marzo estaba trabajando tranquilamente en una esquina del interior de un bar, y "escuché" dos conversaciones  desde la barra, con un intervalo de veinte minutos. Las anoté en mi cuaderno de notas en "un oportunista trabajo de campo al vuelo".

Primera conversación:

(Un hombre le habla a otros dos hombres)

"... dicen que si se paran las mujeres, se para el mundo. Osea, que si los hombres son los que se paran, el mundo no se para? ¿Eso quieren decir con ese eslogan? Pues, ¿veis que es una tontería?"

Me hubiera gustado levantarme y responderle. El eslogan no quiere decir eso. No se trata de ninguna venganza. Si todos los hombres se pararan o parasen, posiblemente también habría un colapso mundial, pero diferente. Muchas de las tareas "invisibles", no remuneradas, o las tareas de cuidados seguirían su ritmo normal. Eso es parte de lo que se quiere transmitir, hacer caer en la cuenta sobre el reparto desigual de muchas conductas no reconocidas socialmente. Pienso que a los hombres (en general) nos cuesta entender que el avance en Igualdad, el avance en la libertad de las mujeres, NO supone una amenaza a nuestra virilidad (al modelo tradicional machista sin duda) o una pérdida global para los hombres.  (Una suma cero: si ellas ganan nosotros perdemos).

SI hemos de perder los privilegios que nos proporciona el patriarcado como sistema jerárquico, por el mero hecho de ser hombres. Es justo y necesario. (Ganar-ganar).

En un cambio de modelo, más igualitario, ganamos todas (hombres y mujeres).

Segunda conversación:

(Un hombre de mediana edad le dice a tres mujeres de edades diferentes, ¿compañeras de trabajo?)

"... ¿Paridad? Viene de "parida" ¡Es una chorrada! Por este camino viene un régimen comunista en diez años. 

Esta opinión nos haría pensar que ¡NO HEMOS APRENDIDO MUCHO! ¿Qué os parece? Mezcla varias cosas, y no me quiero extender en el análisis. Hemos de trabajar con hombres en políticas de Igualdad para prevenir resistencias, hacer pedagogía igualitaria para que encuentren alternativas, no se sientan amenazados, no se pongan a la defensiva. Muchos se están poniendo en contra y entonces "les perdemos". Hemos de procurar que sean los mínimos.

Voy a hacer 3 observaciones sobre ese último comentario.

1- Uso sexista del lenguaje: el hombre quiso hacer una "gracieta" con la similitud de las palabras "paridad" y "paridas", que en el diccionario explica que coloquialmente son "sandeces" o "simplezas". Resulta sospechoso que se llame así ("paridas") a algo relacionado con la "acción de parir" connotado negativamente. Debido a que "chorra", según la RAE, es el pene o miembro viril, me hizo gracia al buscar "chorrada" en internet, y encontrar una recomendación: chorrada también se encuentra en la siguiente entrada-"chuminada". (Chumino: órgano sexual femenino).

2- Atendiendo al tono, vehemencia, y a las formas de resistencia a nivel  cognitivo, tengo la sensación de que "el machismo más rancio", esos que están en contra y que hemos perdido (neomachistas) realmente se sienten amenazados. Puede ser señal de que vamos bien. Entender el "comunismo" (asociándolo al feminismo) como un "igualitarismo injusto" es muy significativo. Salir inconscientemente "diez años" da la sensación de que piensan que  el "apocalipsis-feminazi" ocurrirá muy pronto.( Ponedlo todo con mil comillas).

3- Era un dia entre semana a media mañana, y posiblemente ese hombre fuera su jefe. Me pregunto qué pensarían las tres mujeres. No le respondieron nada. Suponed eso, que fuera su jefe ¿Cómo nos podemos organizar para ser eficaces en los diversos contextos con  las múltiples relaciones de poder (macro y micro)?¿ Cómo te comportas en tu entorno con aquellos que están claramente en contra?


De momento agradezco y celebro haber visto muchos hombres en la manifestación del 8 de marzo de 2018... 







martes, 27 de febrero de 2018

Las Marzas, la decapitación de gallos, y mi miedo a ponerme delante de una vaquilla

Confieso que me decepcioné a mi mismo cuando con 15 años  no me  atreví a correr delante de una vaquilla en las fiestas de un pueblo de Aragón. Pero eso os lo cuento después.


Antes hago dos preguntas:

¿Las Violaciones de mujeres en manada  o las peleas alrededor de los campos de fútbol son síntomas de las identidades masculinas tóxicas y/o de los estilos de masculinidad que se concretan en las pertenencias a los grupos? ¿Tiene algo que ver con la respuesta de cada hombre, con el posicionamiento individual y colectivo de cada padre, amigo, hijo, esposo, compañero de trabajo, amante?

La Igualdad de género, o Igualdad efectiva y real entre mujeres y hombres es un modelo UTÓPICO al que aspiramos o decimos aspirar como sociedad. Estamos A MITAD DE CAMINO, en ese continuum, o proceso ¿Tiene algo que ver el estilo de masculinidad que cada cual expresamos HOY con la interpretación que hacemos del nivel de equidad de género que existe HOY, el lugar en el que creemos estar en dicho proceso?

Por supuesto. Es palmaria la respuesta, claro que SI. La Revolución feminista, en todas sus formas y expresiones, tácitas o explícitas, tarde o temprano nos obligarán a reposicionarnos como hombres, y modificarán aunque no queramos, nuestra conducta y cosmovisión. Quizá nos uniremos muchos y seguro que otros tantos se resistirán en diferentes grados. Pero hay que aprender a verlo. Sin el esquema mental apropiado no se puede entender.


Hay categorías de análisis que son normalmente invisibles ( o invisibilizadas adrede)  y que en este blog son principales recurrentemente:

1- La perspectiva de género
2- La construcción de las masculinidades y las feminidades. Esta forma de mirar la realidad no suele aparecer en los análisis y es mi responsabilidad el hacerlo.

Dicho de otro modo, hay que ser conscientes de cómo sacamos conclusiones políticas, sociales, o culturales (género), amparados falsamente, o haciendo trampas, con la excusa de la diferencia sexual, o de las diversidades biológicas (sexo).

Con la etnia, la edad, la clase, la orientación sexual… también hacemos eso, también hacemos trampas. Nos apoyamos en la pluralidad, la diversidad, la riqueza de matices y rasgos  que nos son ajenos para legitimar la discriminación, para justificar políticas de abuso, para inventarnos estructuras opresoras hacia las facciones que previamente decidimos que están en la parte inferior de la jerarquía, en cada una de las variables. Una mujer pobre, lesbiana, indígena, niña, se lleva "todas las papeletas".

1-LAS MARZAS


Es muy inspirador el trabajo del antropólogo Antonio Montesino, sobre las Marzas: rituales de identidad y sociabilidad masculinas.

 En él explica la SOCIEDAD DE MOZOS, típica de sociedades rurales donde se reúnen y preparan para “cantar las Marzas”.  Son Rituales de música y folk-Lore previos a la primavera y vinculados a un momento concreto del ciclo anual de la agricultura.  Dicha sociedad es un tipo de GRUPO DE EDAD Y GÉNERO, es decir, es un grupo informal de afiliación únicamente masculina, y está formada por los mozos de la comunidad que han cumplido 15-16 años (hasta los 25-30 según los casos) y pasan de las cuadrillas mixtas de chavales y chavalas a las unisexuales de los varones solteros.

Tiene cometidos sociales. Sirve para cimentar solidaridades entre ellos sobre los roles sociales, la ayuda en las tareas del campo,etc . Se retroalimentan posteriormente en “la taberna”, “el baile y búsqueda de pareja” y las “fiestas de la comarca”. Constituyen cuadrillas y comparsas. Expresan RITUALES DE ACOGIDA, DE INICIACIÓN a la masculinidad madura,  SON LOS RITOS DE PASO A LA EDAD ADULTA. Los mozos-solteros están en terreno de nadie, excluidos del poder, el matrimonio, y los bienes. (Todo entre comillas). Con su propia pedagogía  social y cultural, los mozos llegan al destino final, que es la aceptación como hombres con los valores adecuados, son admitidos en la comunidad.

Lo que parece evidente es que estas “fratrías masculinas” son un elemento principal colectivo en la construcción de la masculinidad, “entre iguales”. A mí me parece tan obvio que me cuesta entender por qué no se pone el foco aquí. Son rituales bonitos, interesantes. Otro día hablaremos más de la evolución de la fiesta, la incorporación de las mujeres, etc

Hablando con actuales presidentes de sociedades Marceras, se quejan de que la afición marcera en los niños ya se había conseguido en las últimas décadas, pero que no se continuaba en los jóvenes.

¡Hoy en día los mozos están en otras cosas!

¿No será otro síntoma de la crisis de la masculinidad que observamos hoy en día, y que tenemos reflexionado a medias? En otra época la tradición cumplía un cometido equilibrado, coherente, un reparto de tareas y roles asumido por todos los agentes, y hoy no hemos sabido aún adaptarlo a los nuevos tiempos con las demandas actuales, a otra “división sexual del trabajo”.

Y NO PODEMOS HACERLO SIN algo que repito en este blog hasta la saciedad, SIN  INCORPORAR PERSPECTIVA DE GÉNERO Y MASCULINIDADES COMO PRINCIPAL CATEGORÍA DE ANÁLISIS.

Comentábamos en la entrada de febrero del 2017 sobre el trabajo de Gunter Wagner acerca de los Bantúes de Kavirondo de Kenia  (Hermandades masculinas, Bantúes y machismos de andar por casa)” respecto al grupo de edad de dichos  guerreros. Hace unas pocas décadas realizaban batallas entre tribus cercanas, con sangre real y sus rituales correspondientes. Servía para la identidad masculina de los guerreros, y para afianzar el estatus social en la comunidad. Actualmente, quizá por la influencia de las misiones religiosas occidentales, o por la influencia de las Naciones Unidas en los Estados Nación Africanos, se están sustituyendo estas batallas reales con sangre  por “partidos de fútbol”.

¿Se sigue así la tradición, actualizada a los tiempos, o se traiciona? ¿Qué es exactamente lo que queremos conservar cuando conservamos una tradición?

2-LA DECAPITACIÓN DE GALLOS A MORDISCOS

Nos acercamos a diversos rituales de la primavera y el verano. Cada año son maltratados unos 60.000 animales en fiestas populares en España.

¿Por qué no desagregamos por sexos los sujetos de estos rituales? ¿Por qué no aplicamos perspectiva de género y enfoque de masculinidades?


En la web de la ANPBA (Asociación Nacional para el Bienestar Animal) aparece el logro colectivo de la “prohibición de la cuelga y decapitación de gallos vivos” en diversos municipios de Extremadura. (Sospecho que hay muchas mujeres en dicha asociación). Son ritos de iniciación a la masculinidad tradicional que consiste en colgar gallos vivos por las patas y matarlos a palos, o  arrancárles la cabeza a mordiscos o a tirones.

El sufrimiento animal es tan palmario que asociaciones protectoras de animales HOY NO LO PUEDEN TENER MUY DIFICIL PARA ERRADICAR estas conductas. Atrás quedó también la fiesta de la “cabra de Manganeses de la Polvorosa en Zamora, o la “pava de Cazalilla” en Jaén.
 
Pero quedan otras muchas como las corridas de cabras y carneros en Ceclavín que las llevan a la discoteca y las emborrachan con cubalibres, o los toros de Coria, el maltrato al burro de Pero Alto, el toro de la Vega, toro de San Juan, toros ensogados y enmaronados, toros embolados, los espantes de Puentesauco, los encierros por el campo, la suelta de patos de Sagunto, la carrera de burros de Areta, carruseles de ponis, etc, etc, etc

Hay miles de ejemplos donde se hacen alardes de la virilidad mediante la violencia hacia los animales.

En todas las fotos se ven a los mozos. No olvidemos que el gallo, el macho cabrío, el burro, o el toro son símbolos totémicos atávicos de los valores asociados  a  la fuerza, la sexualidad y la fertilidad masculina tradicionales.

Pido por favor aquí y ahora que no nos entretengamos en los debates sobre cada fiesta en particular, y mucho menos en la llamada “fiesta nacional” de las corridas de toros, ni siquiera en el maltrato animal per se,  sino en la perspectiva de género y los estilos de masculinidad.

Que cada rito sirva para cuestionarnos la identidad masculina, el estilo de masculinidad.

DICHO ESTILO ES EL QUE TRANSVERSALMENTE PONEMOS EN PRÁCTICA EN TODAS LAS CONDUCTAS, PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS COTIDIANOS.

Por eso es tan importante el desagregar por sexos todo. Por un lado para visibilizar dónde NO HAY AUN MUJERES y por qué, y también DÓNDE SÓLO SIGUE HABIENDO HOMBRES y por qué, y qué estilos expresan. Cuando hay alguna mujer que participa en estos actos tenemos también que hacernos muchas preguntas. Es muy importante la educación y la infancia.

La sociedad cambia. El que haya más mujeres Alcaldesas y Concejalas en multitud de pueblos hace que resulte más fácil  plantearnos qué tipo de sociedad queremos hoy, y se vote democráticamente hoy algo que hace cien años sería impensable. El empoderamiento y la capacidad de agencia de las mujeres en general y en particular, se expresa también en dejar de ser meras observadoras pasivas en los rituales y festejos.

La igualdad de género como continuum y la construcción de nuevas masculinidades y feminidades, o la re-actualización de las otras tradicionales viejas exigen un diálogo o debate  sincero, poniendo el foco en estas categorías que faltan.

3- SENTÍ MIEDO EN PONERME DELANTE DE UNA VAQUILLA

He hablado mucho en este blog de mi infancia y juventud. Recuerdo que defraudé a mis "amigos iguales" y lo que es peor,  me decepcioné a mi mismo como mozo aspirante a ser hombre valiente y guerrero.


Era un niño blando, miedoso, sensible y criado entre mujeres, que también le tenía miedo a “los matones de clase”. Cuando tuve  15 años, perdí otra oportunidad (una de tantas) de demostrarle a un "grupo de mozos", que tenía la valentía y el coraje que se esperaba de mí.

No me  atreví a correr delante de una vaquilla en las fiestas de un pueblo de Aragón.

Lo vi desde la barrera, con las chicas (como siempre). Estaba triste y me sentía defraudado conmigo mismo, decepcionado, avergonzado. Hoy lo recuerdo claramente así.

No quiero mezclarlo todo sino ayudar a la reflexión. No quiero "sacar de quicio", sino "cambiar de puerta, ampliarla, o cambiarla de sitio".

Al parecer, el debate actual sobre el descabezo del gallo en Albalá, del que hemos hablado antes se reduce en sustituir el gallo vivo por otro “muerto” o incluso de plástico 

¡¡¡ESTO ES TREMENDAMENTE INTERESANTE!!!

Es una demostración de los valores que la pedagogía sutil del patriarcado pone en marcha para transmitir una serie de valores (los de siempre) de una manera más sibilina, “adaptándose” a los tiempos a regañadientes,  con resistencias no explícitas. Así se cumple lo “políticamente correcto” pero sin cuestionar lo principal, sin cuestionar los estilos de masculinidad.

HOY ES NECESARIO CUESTIONARNOS QUÉ TIPO DE HOMBRE QUIERO SER Y POR QUÉ.

¿Para qué necesitamos entrenar performances arrancando cabezas de gallos de plástico?

El mismísimo antropólogo Pitt-Rivers respecto al toro de Coria dijo:
  
 “Los novios del pueblo tenían que dar prueba de su valor, es decir, de su virilidad, colocando una banderilla bordada por la novia, en la piel del toro”.

Se recoge lo que se siembra. Tenemos que ampliar la mirada y cuestionar nuestra masculinidad, ponerlo en el centro del discurso y proponer alternativas adaptadas.