¿QUIÉN SOY?




Este es el blog de MANUEL BUENDÍA BERCEDO. Pretendo mostrar una propuesta profesional y particular acerca de la Igualdad de Género y las Masculinidades. Veremos algunas respuestas a la pregunta anterior pero sobre todo, haremos muchas más preguntas para invitar o implicar a otros hombres en la Igualdad.



viernes, 26 de mayo de 2017

Una parroquia católica en Malmoe



  50 ¿Qué hago yo en misa en una parroquia de Malmoe?


María tuvo una excelente oportunidad de hacer un Erasmus en Malmoe.  Sus abuelos maternos fueron unos simpáticos jubilados suecos que vivieron sus últimos años en el sur de Andalucía y ahora ella quería hacerles un homenaje queriendo experimentar ese año parte de la cultura, lengua  y tradiciones de “sus ancestros”. Además, sería muy provechoso seguramente para el futuro de su carrera profesional.

Los primeros meses se encontró un poco “perdida” a la par que ilusionada. Fueron demasiadas cosas nuevas y por eso inconscientemente buscó  aspectos a los que pudiera aferrarse, que le resultaran más familiares.

Un día paseando por la calle, vio el cartel anunciador de la visita del Papa Francisco a la ciudad, en los días siguientes, con motivo de la conmemoración del 500 aniversario de la Reforma protestante. Cuando era niña, asistía con sus padres a “una comunidad de base” muy progresista en Torremolinos, y le pareció una bonita oportunidad para conocer una de las dos parroquias católicas que hay en la ciudad sueca. Ella se crió en un ambiente feminista militante, gracias a su madre y a la vez con un sentido religioso y vida comunitaria próximos a la “Teología de la Liberación", con una teología muy de frontera.


Participó de la Eucaristía y fue invitada al café y pastas posteriores. Le extrañó mucho que de las treinta personas que allí estaban, hubiera sólo dos hombres muy mayores aparte del cura. La mayoría de las mujeres eran jubiladas latinoamericanas. Otro ejemplo evidente que hizo darse cuenta del tremendo techo de cristal (o de cemento) que existen en muchos grupos por todo el mundo. Otro caso con unas bases muy feminizadas dedicadas a los cuidados y servicios mientras que la autoridad depositada en un hombre. Estuvo charlando un rato con Fermín Landa, el párroco de allí, que llevaba cerca de 30 años en el país.  En seguida se dio cuenta que era un sacerdote vinculado al Opus Dei, bastante diferente a todo lo que había vivido en su familia. Conocía varias personas de esa Institución pero tenía vivencias religiosas muy diferentes y por el otro lado les había escuchado posturas muy beligerantes actualmente contra lo que llaman despectivamente “ideología de género”.


Le contó el sacerdote que la Iglesia luterana sueca cada vez está peor porque ha perdido “su exigencia de espiritualidad y está muy secularizada”. No deja de ser "la competencia" y la Iglesia católica se encuentra en suecia en una posición muy minoritaria.

María siempre había pensado que era muy positivo cuando “el hecho religioso y sus representantes” se adaptan cotidianamente al pueblo para el que sirven, pero el tono en este caso no era ese. Don Fermín criticó delante de todas ellas, repito que sólo mujeres, dos claros ejemplos de la “degeneración de la competencia”, la ordenación sacerdotal femenina y la celebración de matrimonios entre personas del mismo sexo. Hoy en día, la mayoría son pastoras e incluso la primada del país es la arzobispa de Upsala Antje Jackelen. Dos aspectos que es más que evidente que no tiene nada que ver con la religión sino con las desigualdades de género, al menos en la vertiente principal.


¡Es imposible que el Papa consiga ponerles en vereda, si pretende la unión de las Iglesias!


 

Esa tarde María aprendió mucho. Ese puro dogma le parece muy machista y patriarcal. Fue clave para encajar todas las piezas del puzle que acumulaba desde que llegó allí. Saber quién era ella, de dónde viene realmente, y la riqueza cultural de ambos lados, a su vez globalizados. Entendió un poco  más el país que visitó y comprendió por qué Suecia está entre los países más avanzados en Equidad de género. La Iglesia oficial ha avanzado allí en ese aspecto, más que las de otros países. Todo es lógico. La Iglesia Católica en Suecia es minoría y apuesta por la línea más conservadora.

Cuando estuvo dos años antes en Londres, en la Iglesia Católica del centro, frente a unos famosos y lujosos centros comerciales tuvo la misma sensación. Al acceder a  la misa, se estrelló con el hecho de que era únicamente en latín.
De nuevo el clasismo y el sexismo, con sus estereotipos tradicionales, están  asociados. El patriarcado y la práctica de las religiones están interconectadas, estan incrustadas mutuamente, de diferente manera en unos países u otros, y a su vez dentro de cada nación.

El rato del café y las pastas y la charla con algunas de las mujeres estuvo muy bien, pero su conversación con Fermín le hizo sentirse extraña  ¿Qué pinto yo aquí? ¿Qué hago yo en misa en esta parroquia de Malmoe?

Parece algo más propio de otras épocas o un rasgo de la estratégica de marketing de un grupo religioso en particular. Los límites de la identidad y a su vez, las paradojas de la diferenciación, expresan relaciones socioculturales realmente complejos. Todo está interconectado  y es interdependiente. A partir de esos dias siguió conociendo otros lugares "más típicos" de ese precioso país, la tierra de sus antepasados.

¡Gracias abuelos!

 

domingo, 30 de abril de 2017

¿El reparto de las tareas domésticas ayuda a la estabilidad de la pareja?



¿El reparto de las  tareas domésticas ayuda a la estabilidad de la pareja?


 En principio, hoy por hoy parece lógico que si ¿Hemos explicitado en común, por medio de pactos y acuerdos, así como por la comprobación de “su cumplimiento”, hemos sido conscientes decía,  en qué medida influye, debilita o refuerza el equilibrio emocional de los dos, y la supervivencia de la relación?


¿Me ayudas a pensar en alto? Seguramente me parece lógico a mí porque previamente ya había llegado a la conclusión de que el reparto de las tareas domésticas es un elemento principal de una pareja igualitaria, modelo que doy por hecho que aspiro a practicar.
Aquella persona que opina que dichas tareas son más "propias de las mujeres"debería cuestionarse que está apoyando un modelo de pareja donde existe una subordinación, unos privilegios más o menos encubiertos por el hecho de ser hombre, aunque no lo dejen por escrito.

 


Pero cuestionando los previos, ¿qué es una pareja estable? Simplificando mucho, “el amor es eterno mientras dura”. Cuando una pareja de un hombre y una mujer, dos hombres, o dos mujeres, comienzan una relación lo hacen  porque coinciden en ese momento, o se ha puesto de acuerdo, en numerosos aspectos.

Pues bien, uno de los aspectos ineludibles previos hoy por hoy, antes de construir un proyecto de vida en común, es cómo se van a repartir los tiempos,  el cómo se van a organizar (¿seguro que es importante?) Cuidarse mutuamente también es "repartir y compensar" la carga de trabajo, y el tiempo libre, tanto individual como colectivo.

Si luego ese pacto no se cumple, es muy probable que la relación se resienta. Si en la práctica comprueban que lo hacen como “acordaron”, se sentirán satisfechas ambas personas por cumplir con el modelo de pareja pactado, sin trampas ¿De acuerdo?
  

El modelo tradicional de pareja heterosexual, con un hombre "cabeza de familia" proveedor, y una mujer madre-esposa dependiente tiene muchas repercusiones y efectos. Uno de los más importantes es el económico. Por eso pregunto, ¿la independencia económica para ambas personas de la pareja es necesaria? Parece lógico que sí. Seguramente me lo parece por la misma razón de antes: el modelo doble proveedor-doble cuidador es lo propio de nuestro modelo igualitario.



¿Creemos que ha reflexionado lo suficiente una mujer hoy por hoy que “decide” dejar su empleo cuando es madre?  Sigue habiendo muchas más de las que pensamos. En un modelo de pareja igualitario no encaja una relación de subordinación. No puede haber un miembro rico y poderoso (con capacidad de agencia, en la mayoría de los casos el hombre), conviviendo con un miembro “pobre”, dependiente (en la mayoría de los casos la mujer). Son relaciones de poder. No puede haber un miembro “privilegiado” conviviendo con un miembro “servicial”. Repito, una pareja igualitaria ideal aspira a ser doble proveedora y  doble cuidadora-servidora.



¿Siempre fue así? ¿Lo viven igual una pareja de 60 años que está planteándose actualmente un divorcio y está con los inconvenientes del modelo estampados en la cara,  que otra pareja joven de hoy? Una se casó hace 40 años cuando no había divorcio y los dos miembros de la pareja asumían las reglas del juego. Parece lógico que no es igual ¿Demasiado simple hasta aquí?

¿Qué ocurre cuando algo falla, y un miembro entra en el desempleo? ¿Cómo se reajustan las tareas cuando es él quien deja de ingresar? ¿El hecho afecta por igual a ellos que a ellas? Vuelvo a la preocupación del principio, ¿esto puede afectar a la estabilidad de la pareja? En caso de que se responda afirmativamente, ¿por qué motivos?

Los datos actuales, incluso en las parejas jóvenes con unas expectativas supuestamente iguales, siguen dando unos resultados desiguales en los usos de los tiempos 

¿Produce esto conflictos en las discusiones actuales? ¿Cómo se gestionan? ¿Hay incumplimiento de los contratos? ¿El tira y afloja en todas estas cuestiones es una “pelea entre iguales” o afloran todos los fantasmas de la socialización de género?

¿Somos libres para seguir en una pareja (estable)? ¿Qué necesitaríamos para serlo?

Estos pensamientos en alto aparentemente simples y seguramente nada novedosos me han surgido cuando he leído “la conclusión” de un estudio sociológico americano sobre la materia:


“la independencia económica de las mujeres no aumenta la tasa de divorcio, lo que disipa la creencia popular hasta ahora asimilada”.


Se entiende bien lo que pretende decir, y algunos flecos entre líneas pueden ser provocativos, pero me ha apetecido en este momento ir muy despacio en esta cuestión ¿De qué sirve NO divorciarte si es porque NO se puede? ¿De qué estabilidad hablamos? ¿No será que falta hacer una mínima reflexión sobre quiénes somos, y qué expectativas tenemos? ¿Trabajamos por nuestra libertad de decidir verbalizando sobre estos aspectos cotidianos de las relaciones de género? 












jueves, 30 de marzo de 2017

¡En estos momentos no necesito vivir con ningún hombre!

49- ¡En estos momentos no necesito vivir con ningún hombre!
El siguiente relato es de ficción. Habla en primera persona una mujer también de ficción. Pero está escrito sin embargo por un hombre que se dirige a otros hombres.

Tanto ellos como yo aspiramos a empatizar con esas mujeres con las que nos relacionamos cada día en múltiples ámbitos.  Están recopilados algunos rasgos escuchados a eellas. Son unas mujeres actuales. 

Tanto ellos como yo podemos mirarnos en numerosos espejos como este con la intención de desprendernos del machismo, y  aprender a ser hombre en una sociedad que dice querer trabajar por la Igualdad efectiva y real entre mujeres y hombres, en una sociedad cada vez mas igualitaria.

¡En estos momentos no necesito vivir con ningún hombre!
Lo normal de las mujeres como yo, que ya hemos cumplido los cuarenta años, hemos tenido varias parejas sexuales en toda nuestra vida. En la misma situación también se encuentran varias de mis amigas.  En mi caso concreto, se puede contar con los dedos de una mano las relaciones “serias” que he tenido, que son aquellas relaciones más o menos largas con un mínimo de vocación de permanencia o compromiso.
 
Tuve  tres años un poco locos  con varias relaciones fugaces con tipos muy variados, algunos muy raros. Estuvo bien. Me lo pasé estupendamente. Coincide con que pude gastar mucho más dinero que ahora, y no le doy más vueltas. Soy una mujer libre y ya no necesito contarle todo a mi abuela, ni buscar constantemente aprobación de la gente. Coincidió esa época con un empleo diferente que tuve en una gran ciudad. En esa época conocí hombres muy machistas de todos los colores, algunos con muy poca conversación. También es cierto que uno en concreto, que se llamaba Bruno, no lo necesitaba. No engañaba a nadie, me ofreció desde el principio "pura relación física". En otra ocasión reconozco que "no vi venir a un típico maltratador". Era muy guapo, subido de arrogancia pero simpático. Al principio era muy atento (en exceso) y coincidió cronológicamente , creo recordar,  con la publicación del "desastroso libro ese" de las 50 sombras. Hicimos cachondeo con el tema y realmente tengo que reconocer que era tan brusco en la cama como el protagonista. Estaba encantado con su pene,  y pienso que tampoco "era para tanto". Cuando empezó con los controles y las escenas de celos, llegó a ser muy agobiante. Duró mes y medio, no sé cómo me deshice de él, pero lo hice. Comprendo que otras no pueden o tardan en darse cuenta.

Las relaciones serias, ya dije que me sobraban los dedos de una mano. Fueron dos o tres. Con Pedro estuve casada once años. Es un buen hombre. Tenemos rasgos de personalidad y ocupaciones  comunes y muchas experiencias compartidas. Es cariñoso,  generoso, y nos compenetrábamos muy bien, con una finísima "complicidad horizontal",  pero como suele decirse para consuelo propio,  “no pudo ser”. No entiendo muy bien por qué extraña razón se empeñó en ser padre. Lo teníamos muy hablado y acordado, pero cambió de opinión de la noche a la mañana como quién pretende cambiar las reglas de un juego a mitad de una partida. A mí me parece muy bien pero no soy la persona indicada. Años después tuvo la oportunidad de serlo con otra compañera de su trabajo. No soporto la presión social que hay tras la maternidad obligatoria.
Con Andrés estuve siete años. Aprendí lo que es estar enamorada, y sin duda ha sido y sigue siendo mi mejor amigo. Compartíamos las anécdotas de los trabajos, y numerosos hobbies  pero la convivencia era bastante conflictiva. Con “las pasiones y las reconciliaciones” no es suficiente para que dure en el tiempo.
Mi primer amor fue el compañero de pupitre de la universidad. Era el más “igualitario” de todos pero duró la relación lo que duró la carrera. Todos han sido diferentes, yo tampoco he sido la misma. Es una bobada pretender encontrar un hombre que contenga lo mejor de cada uno como si nos pasáramos la vida componiendo un puzzle pegando todos los trozos. Yo también tengo mis cosas pero eso para otro día...
En estos momentos estoy mucho mejor sola.


martes, 28 de febrero de 2017

Hermandades masculinas, Bantúes y machismos actuales de andar por casa



En nuestro  trabajo cotidiano observamos lo aparentemente  difícil que resulta a menudo que la gente de la calle detecte actitudes machistas, o reconozca  las conductas propias de un sistema patriarcal. A veces es muy fácil verlo y otras veces no, queda en un plano inconsciente. Suele haber intenciones estratégico-políticas más o menos explícitas cuando no se quiere ver. A menudo damos por hecho o parece que actuamos como si se hubiera  logrado una igualdad en los supuestos países ricos y occidentales (en realidad es un espejismo si te fijas), y por eso “nos echamos las manos a la cabeza” cuando aparece cada día en las noticias  una mujer asesinada por su marido, una violación o un acoso en un puesto de trabajo. Algo parecido a una situación de otra época o de países atrasados.  Puede ser más fácil verlo en otras expresiones culturales y lo que pretendo hoy no es más que un simple ejemplo, de los cientos que podríamos usar. Puede sernos útil para reflexionar y para mirarnos en el espejo.

Gunter Wagner en su excelente monografía sobre los Bantúes de Kavirondo de Kenia nos desarrolla una serie de aspectos,  muy interesantes para considerar en este blog.

 1- La circuncisión de los jóvenes varones. El rito de iniciación a la masculinidad es el acto social más importante de esta etnia. Se realiza en forma de ritual, cada pocos años, a todos los varones que se aproximan a la edad adulta. Tienen que superar pruebas físicas muy duras, al límite de la humillación, al alcance de todo lo que tiene que representar un hombre de verdad, un auténtico guerrero. 

El padre muy orgulloso ofrece públicamente “una fiesta de la carne”. Aquellos circuncidados a la vez, forman parte de los llamados  grupos de edad”. Quienes forman dicho grupo mantienen unos lazos de ayuda mutua y camaradería para siempre. Fratrías masculinas como estas, si nos paramos a pensarlo,   las encontramos actualmente aún en numerosas instituciones actuales (académicas, laborales, deportivas, sociales, financieras...). Son la base de la mayoría de las relaciones económicas. La mayoría de las novatadas de los colegios mayores de las universidades, por poner un ejemplo o los ritos de acceso a numerosos equipos deportivos o instituciones conservan unos valores simbólicos que tienen esa misma función práctica. Quien acepta ser “como uno de ellos” a la larga se traduce en numerosas ayudas profesionales o de otro tipo, en el futuro. Por ejemplo, volviendo a nuestro ejemplo, tenemos a "los   logoli", una de las tribus Bantú que describe Wagner, que ridiculizan a quienes no superan las pruebas, y eligen no realizarse la circuncisión “ritualizada”. Entonan canciones que repiten, donde recomiendan a los muchachos cobardes a refugiarse entre los “luo” porque las mujeres “luo” se conforman con hombres no circuncisos. Allí las mujeres tienen una mayor capacidad de agencia. Espero que se perciba fácilmente  la transcendencia que tienen anécdotas como esta y lo util que resulta para el cambio social, y en particular, para el cambio en los varones, tanto en sociedades como esta o como simil que nos inspira en ejemplos más cercanos.

 2- Competencias de lucha de los guerreros Bantúes para mantener viva la virilidad. El uso de la fuerza y la práctica bélica es el factor social principal. Los mejores luchadores son los que adquieren un prestigio social máximo. Según ellos son admirados y deseados por las mujeres y son los que pueden elegir.  No olvidemos que cualquier hegemonía necesita del respaldo de todas las partes.

Sabemos que estas “peleas con sangre” de otros tiempos son sustituidas actualmente por partidos de fútbol, como nos advierte Wagner.

Imagino igualmente querida lectora, querido lector, que observes lo provocador que resulta todo esto para nuestra cotidianidad. Tanto por el lado del valor social del fútbol entre otros deportes, o actividades como la caza. En este blog han ido apareciendo numerosos alardes de virilidad de un modelo de masculinidad tradicional.

 3- Presentan  unas particulares reglas de parentesco. Tienen una descendencia patrilineal, donde las propiedades se heredan de padres (varones)  a hijos  (varones) exclusivamente. Como se jactan de ser comunidades “guerreras”, la exogamia o "búsqueda de mujeres" fuera de la “tribu”, la obtienen generalmente de otras "tribus hostiles" mediante matrimonios con "cautivas de guerra".

Raptan a las niñas entre 6 y 10 años y son adoptadas por la familia del guerrero. Mujeres adultas no les sirve porque podrían comportarse como espías o escaparse si no las tenían atadas. (Me gustaría saber con más precisión la frecuencia real y actual de esta práctica).

 4- La transmisión de los valores “patriarcales” de la “ley y la costumbre” de la sociedad bantú la realizan los hijos-hombres primogénitos que ostentan sus privilegios sobre los demás. Obtienen cada vez más riqueza, y la propia riqueza refuerza su prestigio. La reputación como guerrero, ya mencionada, favorece que el control y el poder lo representan los ricos y aguerridos. Resulta curioso pero nada raro de entender que la otra manera de medrar sea la de otros hombres con ciertas virtudes mágico-religiosas que refuerzan el control masculino. Los patriarcados religiosos aparecen o desempeñan su poder desde modelos muy primarios hasta los más complejos.

Y por último, la edad es una variable fundamental del prestigio social y la riqueza. El consejo de ancianos es la máxima autoridad colectiva. Parece “lógico” que aquellos hombres que “forman su mismo grupo de edad”, y son circuncidados a la vez, al final de sus días compaginan  experiencia y riqueza, cierran la pirámide, y el balance de una lógica y hermética estructura social.


Ahora no me corresponde analizar sesgos como la falta de perspectiva de género de dicha monografía o los sesgos etnocéntricos propios que reconozco haberlos cometido para poder resumir.  Hoy pretendo mirarnos en el espejo observando una cultura donde nos puede parecer muy fácil reconocerlo. Pienso que puede ser el primer paso para estar capacitado en reconocer "la viga en el propio ojo".

¿En esta viñeta etnográfica sí vemos mejor una estructura patriarcal y machista? ¿Esta escena os parece oportuna o encaja en este blog? ¿Nos imaginamos cómo pueden ser tratadas las mujeres en una sociedad así? ¿Qué significa que muchas de ellas o la mayoría parece que estuvieran a gusto? ¿Intuimos las formas que tienen de resistencia aquellas que las tienen?

¿Ves las similitudes en cada uno de los puntos descritos con experiencias actuales cerca de casa?

¿Nos viene espontáneamente a la cabeza ideas esencialistas, que lo explican todo como algo instintivo, o propio de la naturaleza?

¿O claramente vemos las diversas construcciones culturales, y sus parecidos, con matices, y sus diferentes concreciones en cualidad y grado abstrayendo elementos comunes?

Vivimos en contextos locales y globales a la vez ¿Sabemos qué tipo de modelo de sociedad queremos alcanzar? ¿Reflexionamos en los modelos de masculinidad y modelos de feminidad que deseamos representar cada una?


Este año están siendo asesinadas en España 15 mujeres a manos de sus parejas o exparejas. Es el peor año de la década. Observo en los medios de comunicación continuas expresiones de sorpresa. Nos echamos las manos a la cabeza como si no entendiéramos nada. Quizá sea cierto que no entendemos o queremos entender nada. Algunos sin embargo llevamos muchos años insistiendo. Quizá en muchos casos lo que ocurre es que nos damos cuenta de todo lo que nos falta, y mientras disimulamos.


La idea principal es que si realmente decimos querer acercarnos a una sociedad donde exista una igualdad efectiva y real entre mujeres y hombres, con una capacidad de agencia compartida, un poder y riqueza compartidoS, equidad en las leyes, sin estereotipos sexistas en las prácticas cotidianas, y unos gobiernos democráticos en ambientes de Paz, si realmente decimos querer eso, obligatoriamente hemos de incorporar las masculinidades igualitarias, y la perspectiva de género en el centro del discurso, como principal categoría de análisis y observación. PERO NO LO HACEMOS.

Y esto no es ni más ni menos que darnos cuenta de cómo los hombres intentamos acaparar el poder, cómo nos relacionamos entre nosotros con sus hermandades grupales, cómo nos marcamos las consignas de lo que es un hombre de éxito y poderoso (en una sociedad machista y patriarcal), y de cómo nos adaptamos a ese otro modelo social  donde las mujeres van conquistando simplemente lo que les corresponde. 







lunes, 16 de enero de 2017

Buendioldoras 47-48 Homofobia en el futbol. Haití.

47-  ¡Alucino con lo que se puede escuchar en un partido de futbol!

El domingo pasado pude comprobar que aún falta mucho para que desaparezca por completo la homofobia en este país.

Soy un joven de 19 años y el otro día me invitaron unos compañeros de clase a ver un partido de fútbol de tercera división.

En el equipo local jugó el hermano de mi amigo Antonio.
Casualmente el encuentro lo arbitró Jesús, un joven gaditano que tiene la suerte o la desgracia, no lo tengo muy claro, de ser conocido por su condición homosexual. Es el primer árbitro profesional español que “ha salido del armario. Yo pensaba que España no era tan homófoba, a lo mejor es una cosa particular del fútbol.

Escuché un día que el “deporte rey” es como el tótem de la masculinidad tradicional, casi una religión con todos sus ritos culturales. Acapara cada vez más, los telediarios o las conversaciones de las tertulias en todos los sitios, y sin embargo no se tiene la constancia de jugadores que hayan reconocido ser gais. Por algo será ¡El ámbito del fútbol sigue siendo muy machista, misógino y homófobo!

El caso es que sentí vergüenza ajena y mucha rabia por los constantes comentarios, burlas, y risitas de un grupo de “capullos” que estaban sentados delante. Parecía que el partido era lo que menos les importaba y sólo fueron allí  para meterse con el árbitro.

-          ¡A ver si pitas bien Maricón!, ¡deja de arbitrar y ponte a comer pollas!, ¡Cómo se nota que te gusta que te partan el culo! – eran algunos de los insultos humillantes que alternaron un par de “idiotas”, mientras los demás “les reían las gracias”.


Durante un rato lo pasé muy mal porque no sabía qué hacer, no me atrevía a intervenir. Tenía miedo de que se me complicará el día, o mejor dicho, tenía miedo de que me hicieran algo. Lo consulté con mis amigos y conseguimos entre todos (y algunas mujeres que allí había), que pararan el juego. Conseguimos que expulsaran del campo a los dos energúmenos. Me supo a poco. Habría que hacer mucho más.  Ignoro si pensáis lo mismo que yo pero tengo la sensación de que es incompatible ser machista u homófobo y al mismo tiempo, aspirar a tener una vida sexual sana. Pienso que son incompatibles. Es necesario hoy en día un respeto a la diversidad sexual, en Igualdad y sin violencia.

(Escena novelada con un joven protagonista narrada sobre un caso real, con personajes reales).


48 -¿Quién se acuerda de Haití?

Marisa es una voluntaria de una ONG de ayuda al desarrollo,  (¡qué ironía si lo piensas!) que ha estado destinado en Haití.

Se enteró al llegar, que en Haití  ocurrió la insurrección de esclavos más importante de la historia, y que dio al traste, sin avisar, con la idea tantas veces repetida hasta entonces, de la innata “obediencia de los negros”. La insurrección que agitó Santo Domingo provocó el nacimiento del Haití independiente. Desde dicha insurrección generalizada en 1791,  promovida por  el líder Toussaint Louverture, hasta la proclamación de la independencia en 1804, transcurrieron los pasos del nacimiento de un "Estado negro moderno", algo impensable hasta el siglo XX.

Los políticos y filósofos de la época en general no atacaban ni el racismo, ni el colonialismo, porque la esclavitud era un fabuloso negocio. La hegemonía de los blancos era la “normalidad”. Todos estaban de acuerdo que podía ser una de las colonias más reconocida del mundo occidental y la posesión más valiosa de Francia hasta la fecha. De hecho murieron allí más franceses que en Waterloo.

Marisa había leído que la Revolución haitiana puso a prueba las pretensiones universalistas de las otras grandes revoluciones, la francesa y la estadounidense.  Le parecía mentira leer que en la época en la cual los revolucionarios haitianos se liberaron, sólo el cinco por ciento de la población mundial, calculada en casi 800 millones, era “libre” según los estándares modernos ¡Parece mentira!

 ¡Tenía el suceso aún mucho más valor! Numerosos historiadores nos han enseñado que el periodo entre 1776 y 1843 debe llamarse “la era de las revoluciones”, y sin embargo la ocurrida en Haití apenas aparece en los libros de historia y podríamos pensar que tal vez fuera la más radical  o simbólica de aquella época.

Las sucesivas versiones de las declaraciones de los Derechos Humanos y las Cartas fundacionales de los Estados desde la época de la Ilustración, hasta la actualidad  han ido incorporando sucesivamente a todos los seres humanos, hombres y mujeres, de toda condición y etnia.

-¿Por qué es ahora uno de los países más pobres del mundo- se preguntaba una y otra vez.

Marisa por todo ello, cuando fue destinada allí tras el terremoto del 2010 pudo saber que “había llovido sobre mojado” puesto que previamente a la tragedia estaba todo muy depauperado.

Supo después que más de la mitad del dinero comprometido en los programas de la televisión que hubo “en caliente”, en las siguientes semanas, jamás  llegó a su destino.

Pudo presenciar que tras el terremoto, como en todas las guerras, se multiplicaron varias veces las violaciones a mujeres y niñas. Pudo saber que la prostitución se convirtió aparentemente en la única supervivencia, en ese cruel "don y contradon", para muchas mujeres. Pudo conocer a una joven, casi niña que se prostituía por cuarenta céntimos de euro. Para más crueldad,  tuvo que escuchar en boca de un compañero, que precisamente los “hombres profesionales de la ayuda”, seguramente algunos de sus queridos colegas y algunos militares de los cuerpos internacionales, eran precisamente los que subían los precios, como en tantas ocasiones.
-¿Dónde quedó el principio del  fin histórico de la esclavitud?

-¿Quién se acuerda ahora de Haití?- se sigue preguntando una vez que han pasado seis años.